13 enero 2013

El indulto

Hola hamijos. Volvemos después de un tiempo de inactividad, para hablar de temas de candente actualidad. Hoy le toca el turno al indulto.

Uno, que procura estar al día en los artículos del vástago de arsenio escolar, no puede evitar la sorpresa de que el chaval (hoy en día todos semos jóvenes) siempre hable del indulto como esa cosa antigua, feudal y maligna de la que un estado respetable debería librarse.

Y llama la atención, porque el indulto es una de las muy pocas maneras, en un sistema legal serio y que se cumpla, de introducir un componente de humanidad en la maquinaria legal. Yo al concepto de "indulto" le tengo mucho cariño, por cómo los monthy python retrataron el indulto de barrabás brian y el casi indulto de jesucristo.


La idea original del indulto es sencilla: en ocasiones especiales, celebraciones puntuales o fiestas de guardar, se daba el indulto a un condenado. En los viejos tiempos, la vida de un presidiario no era agradable ni larga, por lo que esto es lo más parecido que se puede estar de traer a alguien de vuelta de entre los muertos. Imagino que habría de todo, pero no se ve por ahí a nadie quejándose de que "está el barrio que parece una pesadilla por la gentuza a la que indultan para que siga robando", lo que me invita a pensar que la experiencia debía hacer que el agraciado se replanteara la vida, al menos lo justo para irse a seguir delinquiendo a otro pueblo donde no lo conocieran, si no estaba por la labor de cambiar de oficio.

El indulto tiene, aparte, la cosa muy divertida de que, obviamente, sólo tiene sentido cuando hay leyes. Cuando los delitos y las culpas se deciden a dedo, no hace falta: si uno te cae simpático no lo condenas de nada y a tirar millas. La problemática surge cuando los soberanos antiguos descubrieron que la ley y la justicia son cosas con una relación convencional: de la misma manera que hay auténticos ladrones que nunca hacen nada ilegal, una persona puede verse culpable de delito sin haber hecho nada malo, o habiéndolo hecho por una causa justificada, o simplemente porque un día se le fue la olla a alguien que normalmente es muy buena gente, y se hace más daño a la sociedad quitándolo de la calle que dejando impune su desvarío.

Después pasaron los siglos, llegó un tipo muy estirado y un poco imbécil llamado montesquieu, y entre él y sus secuaces inventaron una cosa llamada el estado moderno, la separación de poderes, el estado de derecho, el imperio de la ley y otros muchos nombres. Estos señores hacían estas cosas con la esperanza de poder reconciliar ley y justicia, y meter así a la razón (la de verdad, no el periódico) a hacer política. Aparte de su relativo éxito, del que hablaremos en otro momento, este sistema tiene un gravísimo problema: si todo el mundo se somete a la ley, los hijos de buena familia, esos que según fraga son siempre más listos, pueden llegar a ser condenados por tener maneras personales de crear riqueza y empleo.

Y aquí es donde nuestros gobernantes, tan aficionados a hablarnos de la firmeza de nuestras convicciones democráticas, y de que "gobernar es repartir dolor", frase que parece sacada por nuestro buen amigo argj! de alguna peli noventera de lucha, descubren la maravilla del indulto: si alguien es tan tonto de robar antes de declararlo legal, y tan poco astuto de dejar pruebas, y aun tan poco hábil de que el juicio funcione con la misma frialdad que si fuera un juicio para pobres, ahí está el indulto, siempre dispuesto a hacer su trabajo. Como a pesar de lo que ustedes puedan pensar, hay bastantes tontos entre estos tan inteligentes hijos o padres de buena familia, sin embargo, uno no puede esperarse a una fiesta de guardar para indultar a uno, encima que con todo el populacho mirando podrían ponerle pegas. Por eso, nuestros sabios gobernantes indultan a destajo, cualquier día, de cualquier manera... a un ritmo de cientos al año. Disculparán que no ponga las cifras, pero asumo que el lector ya es adulto y sabe informarse de las cosas. Sin hipervínculos. A buscar, coño.

Si han hecho caso a la última recomendación de esta su página hamija, ya habrán visto que en españa el que va a la cárcel es porque realmente no es un español de bien. Y como cualquiera puede suponer, gobernantes tan ocupados con indultar a amigos y amigos de amigos, no tienen tiempo para perder leyendo expedientes de gentuza como el tipo ese que entre que le ha llegado el juicio y sentencia ya ha tenido tiempo de rehabilitarse, reinsertarse y darse al trabajo social él solo sin sistema penitenciario. ¡Nos ha salido un listillo! Suerte tiene de que no le pase como a los acusados del 4-f (no se me acostumbren), que cuando recurrieron les metieron un puro aún más gordo. Y así llegamos a la situación actual.

De manera que, hamijo ignacio escolar, si alguno de tus elfos del bosque te comenta la existencia de este artículo, como diría torrente, el indulto no es malo. Míralo, ahí está. ¿Te ataca? ¿Te pega? ¿Se te sube encima y te tira de los huevecillos? No, el indulto no es malo. ¡Ése es el malo! Dicho de otra manera, el indulto no es algo ridículo ni anacrónico. Al contrario, todo estado sometido a la ley debe tener la posibilidad de corregir por la vía discrecional y humana los monstruos que crea la maquinaria del sistema legal, porque la rigidez excesiva es difícilmente distinguible de la crueldad. Pero claro, lo lógico es que todo indulto sea claro (hecho cara al público), puntual y justificado. Porque como digo, el indulto es la expresión humana del sistema político, y cuando tienes un sistema como el nuestro tienes indultos como los nuestros:

-Aquel último de zp a un señor banquero (cuyo nombre colaboramos activamente en esta página a que sea exterminado de la historia), que sólo había colaborado con el legendario juez estevill en unas extorsiones usando amenazas de cárcel (que no dudaban en cumplir), pobre criatura, que ya le habían recortado la pena por todas partes, pero si no le indultaban se iba a quedar inhabilitado. ¡Inhabilitado! Un pobre hombre que aparte del pequeño desliz de estar metido en una trama de extorsión y prevaricación es vital para el buen funcionamiento de nuestro más-sólido-del-mundo-mundial sistema bancario.

-El de nuestro querido rajoy a los mossos condenados por torturas. A petición del gobierno catalán. ¡Guau! Cuando se trata de apoyar la tortura mira como ciu y pp son coleguitas de toda la vida, y no tienen que esperar a encontrarse en un ave en primera para hablarse. Claro, ciu es que dice que tortura animal no, coño. ¡Tortura humana con dos cojones! Al igual que con la otra alma cándida, el indulto implica que no hay inhabilitación ninguna, así que estos buenos servidores públicos están de vuelta en vuestras calles y comisarías, de donde nunca debieron ser apartados. Creo que esto no se asimila mucho, así que lo repito. En españa se tortura. Por una vez a un tribunal no le han quedado más cojones que aceptar las pruebas y dictar condena, y la respuesta desde el ejecutivo es dar una ostia al tablero y decir que aquí no ha pasado nada. No hablamos de que en una carga en una manifa te den un porrazo de más. Hablamos de que te meten en comisaría y te pegan una paliza gratis... para empezar. Y eso es protegido por el gobierno. ¿Decías qué de una democracia?

Huelga decir, que si fuera obligatorio dar cuentas públicas de a quién indultas y por qué, al menos nos habríamos podido reír un poco viendo las "explicaciones" de por qué necesitamos reintegrar socialmente a extorsionadores y torturadores.

Pero al indulto no lo culpen, porque a él lo criarion para echarte una mano a ti, no a ellos. La culpa es de los gobernantes, que lo visten como a una puta.

Aprendan si no del "inocente" de carromero, que no necesita ni indulto ni nada. Él sale de la cárcel sólo con su mirada limpia, como si fuera almunia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buenísimo. Para el siguiente que venga con el cuento de la democracia y de la modélica transición...transición de mandar los de siempre a seguir mandando los de siempre.