16 julio 2012

Delenda est monarchia, democratia y todo lo que se ponga por delante.

Año 406 a.C. La atenas democrática depone, por medio de la asamblea, a Alcibíades del cargo de estratego, por una negligencia en una pequeña batalla. Éste, que aún se encontraba con la flota en el egeo, toma la prudente decisión de irse discretamente a su chalet fortificado en tracia y no volver por atenas. A continuación, el nuevo estratego general de la flota (conón) las pasa putísimas, y consigue eludir el bloqueo de la flota espartana enviando un barco a atenas para pedir socorro. En un desesperado intento de arreglar el coso, los atenienses llegan a fundir las estatuas de oro de la niké para pagar una flota de emergencia tripulada por esclavos y metecos (becarios e inmigrantes, para entendernos), y la ponen bajo el mando de 8 estrategos, ni más ni menos. Contra todo pronóstico, en un momento en que todo estaba jodido, la cutreflota ateniense consigue apalizar a los espartanos por el simple procedimiento de "estar to locos" y despistar a los espartanos, que eran gente bastante cuadriculada.


Como premio, los atenienses deciden, democráticamente, ejecutar a los 8 estrategos, dado que una tormenta tras la batalla les había impedido recoger a los supervivientes de las naves hundidas. 2 de ellos habían tomado, preventivamente, la prudente decisión de hacer como que se perdían y no volver por atenas, con lo que el saldo de democráticas ejecuciones quedó en 6. El sabio sócrates fue, por cierto, epistata o presidente de la asamblea durante el juicio, y como suele pasar en estos casos, se acojonó como una nena ante el empuje de los demagogos.

Todo esto en cuanto a la cuna de la democracia.

1869. Argentina. El primer presidente argentino salido de unas urnas democráticas, bartolomé mitre, dice las siguientes palabras:

“Cuando nuestros guerreros vuelvan de su larga y gloriosa campaña…podrá el comercio ver inscritas en sus banderas los grandes principios que los apóstoles del libre cambio han proclamado para mayor gloria y felicidad de los hombres."

Esto en plena campaña contra el paraguay, guerra que costó un alto coste a brasil y argentina (menos grave a uruguay), pero que supuso para el paraguay una curiosa visión de la gloria y felicidad de los hombres: un 90% de la población adulta masculina erradicada, toda la industria y ferrocarriles del país inutilizados, y por supuesto, el final del único malvado régimen totalitario que no había pedido créditos a la banca británica. Consuélense, demócratas, tras la guerra, el paraguay finalmente accedería a pedir un creditillo de 200.000 libras esterlinas, de las que se devolvieron al final 3.220.000 (un interés total del 1500% sobre el capital inicial, desde luego el librecambio hace milagros).

Cabe decir, por cierto, que la guerra no le hizo ni puta gracia a muchos argentinos de varias provincias (especialmente entre ríos, corrientes y santa fe), quienes objetaban que no tenían ninguna razón para hacer la guerra a sus "hermanos del paraguay", pero para eso están la firmeza y las convicciones democráticas, para dar caña a quien se oponga al progreso de la humanidad con rollos como la hermandad con los vecinos-no-librecambistas.

 Valgan estos dos pequeños ejemplos  para ver cómo también de las votaciones salen monstruos. Resulta siempre divertido ver cómo cualquiera te saca rápido una cuenta con los millones de muertos provocados por tal o cual ideología (especialmente divertido resulta cuando te sacan cuentas según las cuales nadie murió en la urss que no fuera ejecutado durante una década entera).

Podríamos tirarnos un largo rato hablando de víctimas directas de regímenes "democráticos" o incluso de decisiones de sus propios votantes, aunque en realidad en el capitalismo la mayoría de muertos no son provocados con una pistola en la nuca, sino de maneras más sibilinas: trabajos insalubres, peligrosos, o simplemente tan mal remunerados que no se puede sobrevivir, condiciones de vida infrahumanas, desgracias y accidentes provocados por negligencia de quienes deben garantizar la seguridad de la alimentación o el transporte público (por poner unos ejemplos manidos) pero prefieren llenarse el bolsillo, y un largo etcétera.

Por todo esto, y recordando a un viejo amigo de esta página, les recordaré una vez más que obviamente cada cual cuenta la feria según le va.


-Pero... esto es un escándalo! antidemocrático! ¿qué defiendes? ¿una dictadura? Confieso que el toque personal que tiene siempre un gobierno autoritario le da un aire de humanidad muy tierno a la cosa, pero no, eso es en el mejor de los casos pan pa hoy y hambre pa mañana. Es necesario un estado con un imperio de la ley sólido, pero con leyes justas, y una vez que se tenga eso, la forma de gobierno puede ser cualquiera que garantice el funcionamiento del sistema de forma eficaz y aceptable para todos (menos los que quieren vivir de robar y pisar a otros para enriquecerse, para los que debe haber una guillotina). Se lo dejo elegir a ustedes. Pero les advierto YA que una democracia burguesa terminará condenando al estado a estar en las manos de los banqueros, y de los representantes políticos que defiendan mejor los intereses de esos mismos banqueros y de los pensionistas. A mí lo del despotismo ilustrado me parece muy romántico, pero una democracia popular de partido único es algo más funcional. En fin, eso es algo debatible... a los comentarios!


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