01 marzo 2012

15- o. Luces y sombras del movimiento ciudadano.

16 de octubre de 2011:

Ayer servidor, que estaba con ganas de ver perroflautas, que diría rita barberá, decidió unirse un rato a la manifestación del 15 de octubre en bruselas. Ocioso sería aquí dar un relato detallado, pero digamos que la manifestación fue un jodido éxito.

Y ahí es donde empiezan las sombras: ¿Qué significa que fue un éxito? ¿Acaso se consiguieron las reivindicaciones? ¿Al menos se paralizó el país, para demostrar a los políticos el poder ciudadano? 


Es jodido decirlo, pero no. Es un éxito, simplemente, porque refleja que hay un número sensible de gente que se ha cansado de esperar que la corrupción, a base de extenderse, termine por beneficiarla, o incluso de quejarse en la tertulia del bar, y ha salido a la calle a expresar su cabreo. En otras palabras, nos están robando y tenemos el mérito de darnos cuenta y que no nos haga gracia. Creo que no hace falta ser un puto genio para darse cuenta de que es grave la situación.



En todo caso, lo que urge no es rasgarse las vestiduras, sino buscar soluciones. A falta de grandes remedios, en grecia, por ejemplo, ya andan parcheando las cosas para tratar de tirar p'alante. Obviamente esto no conduce a la solución, sino, antes al contrario, a la corrupción y la total autodestrucción de la sociedad. Por tanto, si buscamos soluciones "definitivas" al medio plazo, conviene cambiar de objetivos.

Sin embargo, la "solución" griega, incorpora la respuesta a la gran pregunta: ¿qué hacer?


29 de febrero de 2012:

Bueno, ya están las fotos reveladas, pero lo demás sigue vigente. Agravado, podemos decir. Lo resumiré en una sola Frase: tenemos unos gobernantes apestosos, vivimos en el puto caos dirigido por la mafia y vamos derechos a la mierda, lo sabemos, no nos gusta, pero no sabemos qué hacer.

Vamos a dejarnos de subterfugios, de "por algún lado hay que empezar" y "esto lleva tiempo" y "al menos se hace algo". Sí, da cierto alivio espiritual ver que no eres el único friki que tiene el vicio de medio darse cuenta de lo que pasa, pero eso nos convierte simplemente en 4 frikis. Prueba de ello es el último recuento electoral. Y el penúltimo.

Cara de acojone lógica al ver el panorama

¿Al menos se hace algo? Una cosa es cierta: se han paralizado deshaucios con mejor o peor fortuna. Pero por lo demás, seamos sinceros, res de res. Les reto, si no, a decir algo que tangible que se haya sacado de todas estas movilizaciones. Incluso la "función aglutinadora" es muy débil, porque la gente no suele ser convencible, no elige sus ideologías tras un análisis, sino tras ponerse la camiseta, y a embestir. Y uno elige la camiseta con más colorines y que te da papeletas para la lotería, no la que está bien hecha. A los pocos días se enteró toda la gente que tenía intención de enterarse. Los demás no. Fin. A los que mandan se la suda profundamente que haya gente en la calle, pero de esto hablaremos otro día.

¿Esto lleva tiempo? Depende para qué. Si hay un proyecto, en efecto es necesario tiempo, y como decía frank herbert, los comienzos son siempre muy delicados. Sin embargo, no hay ningún proyecto de nada. Sólo de seguir manifestándose y haciendo asambleas. El objetivo evidente es conseguir que la gente no vaya a estas cosas, y de momento no está yendo mal.



Y esto nos lleva al horror: las asambleas.

Cuando yo era más mozo y me metía en cosas de asociacionismo estudiantil, mi aita me avisó lo primero de todo, que mucho cuidado con las asambleas, que son uno de los animales más tontos de la creación. En realidad no dijo eso, pero esa era la idea. Tuve sobrado tiempo para comprobarlo y sufrirlo en carnes. Por eso mi primera reacción cuando se empezaron a montar asambleas en las manifestaciones, fue de cierta desconfianza. Pero claro, con el entusiasmo del momento, pues uno no puede menos que tener esperanza. Sin embargo, cierto tufillo no dejaba de seguirme: rápidamente las asambleas empezaron a diversificar en diferentes comisiones, según parece como ministerios. Sin embargo, a lo sumo una tenía la que debe ser la ocupación principal de toda protesta: desarrollar medios para cumplir los objetivos. De nada sirve hacer un programa de gobierno, incluso si fuera bueno, si no piensas hacerte con el poder. Hombre, supongo que para tomar el pacharán y jugar al dominó vale, pero para eso no hace falta una organización tan exagerada.



Y pues, ¿qué hacer?

En oz odio a loz trez nos gustaría tener todas las respuestas, pero aún no lo hemos conseguido. Pero sí podemos dar algunos apuntes sobre lo que sí han hecho los que han tenido éxito, y lo que no se debe hacer:

-Estamos al margen de toda organización, sólo somos ciudadanos: esto inicialmente era muy bonito porque daba cierta amplitud a la cosa: echaba abajo ciertas barreras y permitió que se movilizara gente ajena a lo que se llama técnicamente "la izquierda sistémica", y que conocemos en el barrio como "el perroflautismo" y familia. Sin embargo, tengo malas noticias: no vivimos en una colectividad autónoma, sino en un engendro representativo de masas. Useasé, hay que organizarse de alguna manera, porque a los "sólo ciudadanos" se les pega una paliza, se les mea encima y luego se les multa. Existe una solución, claro, que es organizar una comuna e irse a labrar la tierra, pero si no, lo que termina pasando es que la gente empieza a ver que no se hace nada aparte de ligar y tener ciertas personas un auditorio frente al que rajar, y se acaban quedando solos los de la izquierda canina-aerofónica sistémica.

-No tenemos una ideología política: esa frase es falsa. Tanto si la dice monti, papadimos o el idiota de turno, como si la dicen los yayoflautas montados de gañote en un bus. Puede que no seamos todos del mismo partido, pero sí tenemos puntos ideológicos en común. La gente que salió el 15m a la calle se puede resumir en, precisamente, gente con ideología, la que fuera, que protestaba contra el estado del mangoneo. Había por tanto varias, pero haberlas las había. Negarlo sólo sirve, una vez más, para no convencer a nadie tratando de agradar a todos.

-Creemos en la resistencia pacífica como Gandhi: si el mahatma levantara la cabeza, posiblemente haría una excepción en su vida y os correría a boinazos. No es aquí el lugar para ponerme a hablar sobre lo que es la doctrina de gandhi, pero una cosa era segura: él proponía unos objetivos, unos medios para alcanzar esos objetivos, y unas condiciones. Pero no puedes venir diciendo que el sistema es el problema y luego pedir un abogado para intentar que el sistema no te reprima, mientras estabas sentado enmedio de la calle porque así vas a derrocar al gobierno. En otras palabras, la lucha pacífica implica asumir que aunque tú no seas violento, el enemigo sí lo es. En españa seguimos quejándonos porque descubrimos que el sistema no es tan pacífico como nosotros. El propio gandhi indica muchas veces que el satyagraha (su sistema de lucha) no es para el débil incapaz de defenderse por las armas y pasivo, sino para quien está convencido de la justicia evidente de su causa y dispuesto a ofrecer su vida por ella, de forma que no necesita las armas. Pero de lo que significa la resistencia, la lucha, y sobre todo la "no colaboración", hablaremos otro día.

-Si caemos en la lucha violenta, habrán ganado ellos: este argumento, esgrimido como humanitario, intelectualmente avanzado etc., es un complejo judeocristiano que no estaría mal, al menos, revisar, porque una vez más, está muy bien si lo que queremos es ser buenos, virtuosos y muy queridos en casa y en la parroquia, pero es profundamente inútil si lo que se quiere es alcanzar unos objetivos políticos. Y una vez más, malas noticias: rouco varela se queja de tus vicios, pero incluso si fueras un santo te seguiría odiando, así que no te preocupes por lo que él y sus colegas piensen. De esto, que en efecto vamos a tratar próximamente, se podría hacer un tratado. Como si de la cruzada de los niños se tratara, se piensa que la pureza y bondad del alma es lo que ha de traer el éxito, y posiblemente aquí está también el origen de las deformaciones sobre la doctrina de gandhi. Si bien la violencia porque sí no sirve de nada, descartarla de principio significa valerse de un medio que han usado prácticamente todas las revoluciones hasta hoy. Ellos ganarán si hay violencia y vencen, pero también si no la hay y pueden hacer lo que quieran sin luchar.

-No necesitamos un plan ni contar con organizaciones, basta con salir a la plaza a twitear con los colegas: si usted todavía está pensando en esto, le recomendamos documentarse un poco sobre la huelga general de hace un año en egipto. De hecho, cuando los militares asumieron el poder lo primero que hicieron fue acabar con las huelgas, no con twitter. Y hasta ahora no les va mal.

Dicho todo esto, que nadie se llame al desánimo ni a la molicie. Sólo a la autocrítica: hay que purgar. Nada de andar llamando revolución a unas tiendas de campaña. Hay que purgar primero nuestro interior, luego entre los compañeros, finalmente en todo el país. Y el que no le guste, que siga disfrutando de nuestras instituciones democráticas.


El resto del álbum, para masoquistas y curiosos, aquí.

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