09 febrero 2012

Fin del ciclo político

Supongo que no es algo que preocupe especialmente al público general, pero aun así, uno siempre se siente un poco obligado a explicar este tipo de parones. En primer lugar, porque la realidad es absorbente, y en ocasiones exige más atención que el estar despotricando frente a la pantalla.

En segundo lugar, el título de la entrada habla por sí solo. El "ciclo político" comenzó allá por finales de 2010. En un momento dulce de la política española (pregúntenle a Emilio Botín si no saben a qué me refiero). En su página amiga Oz odio a loz trez, cundía el escándalo por la indiferencia general de la sociedad ante los atropellos continuos de bambi zapatero y sus hamijos. Así que desde esta su humilde página amiga quisimos poner nuestro granito de pólvora para concienciar a las masas.

El último artículo era un argumentario sobre por qué tú, joven nacional, debías acudir a las urnas, antes de las elecciones del 20-n. Como no podía ser menos, el gobierno salido de esas elecciones lleva unos colores que harían que el caudillo se sintiera orgulloso. Al revés, ya, no lo sé. Y es que franco era, comparado con nuestros actuales políticos del ppsoe un rojeras total. Pero al grano.

Españoles, el primer ciclo político de oz odio a loz trez ha muerto.

Simplemente, tenía que suceder, una vez comprobado que a los españoles nos va la marcha, y que da igual cuánto se quiten la máscara, cuántas jmj paguen con el dinero de los recortes educativos, cuánto nos bajen la pensión antes de empezar a cotizar, cuántos bombardeos humanitarios aplaudan, y cuánto salga publicado en papeles oficiales por wikileaks. Seguimos a lo mismo. Nos gusta la miseria, y nos gusta la injusticia. Al principio uno piensa que porque queremos tajada. La realidad es menos alegre: lo que de verdad nos satisface es ver al vecino en la miseria. Da igual que nosotros también lo estemos. Pero eso lo dijo ya Gracián hace 350 años y miren cómo está la cosa: ¿alguien aquí se ha leído el Criticón? n.b. posiblemente uno de los mejores libros de la historia, en alemania e incluso en francia lo aprecian bastante.

El caso es que es una lucha bastante vana: a la mayoría de la gente, mientras haya fúmbol, rebajas y se agiten espantajos en público (controladores malos! funcionarios malos! gadafi malo! bush malo! etc.) le parece que el sistema va de puta madre. Y siempre que nos vienen los que mandan a robar salen con una sonrisa torcida diciendo "eso, se van a enterar estos vagos", con ese orgullo cutre del que se cree mucho más trabajador que el resto de la gente. Un par de meses después esos mismos están quejándose de la injusticia del sistema, porque les toca a ellos. Y viceversa.

Así que seguirá habiendo odio, pero vamos a ir diversificando temas y dejando el monotema político dado que, a fin de cuentas, está visto que el sistema funciona, respeta lo que la gente piensa, y el problema somos los cuatro frikis que venimos con las exquisiteces de no querer corrupción y esas mierdas.

Como se dice en madrid estos días, disfruten lo votado.

La superioridad moral de los valores democráticos: podemos dormir tranquilos.



pd. si alguien hace un grupo terrorista, sería de pésima educación no avisar.


1 comentario:

Aitor Gonzalez dijo...

La verdad es que si, vamos a reconocerlo, somos todos unos frikis que despotricamos delante de un ordenador por que no tenemos narices de salir a la calle todos los que deberíamos, por que si la culpa de que hoy en dia gobierne quien gobierne, no es por esa mayoría de gente conformista que, con castigar al gobierno anterior, ya tiene bastante, no. Esa gente en su mayoría no saben ni lo que es el gran mundo aparte llamado Internet ni lo que en el se cuece excepto lo que les cantan las noticias, que siempre suelen hablar de juakers subversibos y peligrosos. La culpa es nuestra por no trasladar la realidad de lo que se habla en internet, el único sitio neutral que nos queda, a lo que se habla en la calle, siendo la calle ese campo de batalla de la información donde gana quien dice la mentira mas gorda y consigue mas miradas de la gente, apoyando al mejor postor.