03 octubre 2011

Los fantasmas atacan a españa II: el fantasma de la españa del presente

Aviso, todo lo que van a leer ahora es pura especulación, que no debería ser tenida en cuenta más que lo que pueda decir Moody's o Standard & Poors (que sigo pensando que se llama así porque todos los que no son ellos -el standard- terminarán siendo pobres).

Al grano:

Los últimos meses han coronado la gestación de lo que parece ser un proceso de enfrentamiento social análago (qué casualidad) al sucedido en España entre 1808 y 1939, y que parecía haber quedado enterrado tras 1981. Me atrevo a decir que esta primavera puede valer como punto de inflexión (no sabemos aún si hacia arriba o hacia abajo, de eso tratará el próximo fantasma). Esta gestación, a mí me gusta localizarla en un momento aparentemente tonto, y que después se ha revelado como definitorio de nuestra realidad:

2003.
España está dominada por la Alianza Popular de Fraga el PP de José María Aznar. Y de pronto, la locura: descubrimos que de repente nuestro presidente es sustituido por un doble vegetal conocido como Joe Mary Ánsar, que Irak es un país peligrosísimo, con arsenales que hacen sudar frío a los maestros armeros del pentágono, y, un par de meses más tarde, descubrimos que Esperanza Aguirre no tiene ni putas ganas de presentarse a unas elecciones para no ganar, así que compra a dos diputados del PSOE para evitar la investidura de Simancas. El pueblo decide, democráticamente, luchar contra la corrupción quitando de enmedio al partido que acepta sobornos, y colocando al que los paga. Imagino que con la esperanza de que fueran a sobornarnos a todos. Aquí tenemos los elementos que van a definir la situación nacional desde ese momento, recordando a los buenos tiempos de la Restauración:

-Los conservadores siempre ganan
-La gente decente siempre hace ganar a los conservadores
-La corrupción es simpática cuando la practican los conservadores
-Si los conservadores no ganaran, se cambia lo que sea para que la política conservadora siga adelante.
-Una guerra contra moros siempre es simpática, y arroja jugosas comisiones.
-Cualquiera que se oponga a los puntos anteriores es un radical amigo de los terroristas.
-Los poderes del estado, las empresas y los medios de comunicación obedecen a las reglas anteriores.

El mecanismo es realmente brillante, a prueba de fallos, con el único y pequeño inconveniente de que hace parecer a China una comuna donde todo el mundo reparte la pasta y hay oportunidades para todos. En otras palabras, el dinero y el poder están en manos de una muy minoría que se interalimenta (por traducir el palabro feedback en algo que tenga un poco de sentido), dejando al resto de la sociedad en la calle. Literalmente, si debe ser.

La llamada CT (cultura de la transición) se basaba en camuflar esto mediante un sistema que garantizó ciertas prebendas para todos los actores políticos del momento, incluyendo aquellos que se habían opuesto al franquismo, pero no al nuevo sistema. Por resumirlo en una frase, a la UGT se la indemnizó por las propiedades perdidas en 1939, a la CNT no. Todos esos que, periódicamente, se dan cuenta de que han estado siempre en el PC cuando en realidad son "socialistas" son gente con ambición que pilla el mensaje: café para todos (los colegas).

Sin embargo, esta generación con la que el nuevo sistema tenía un gran compromiso ya ha dejado de ser joven, y casi de lo siguiente. Han "pillao cacho" debidamente. No pocos hicieron caso a Solchaga y se enriquecieron. Para cerrar la función, vale la cantidad de prejubilaciones que ha volado esta década por todas partes. El sistema, según parece, no siente ninguna deuda especial con sus hijos ("no ha de valerle al hijo la fortuna del padre" que decía el barbero), y por tanto puede volver tranquilamente a lo que es el deber ser de españa: por lo que ganaba cada trabajador de endesa, o telefónica, se puede contratar a un par ahora, que estos ya son nuestros.

Para que luzca mi capacidad de predicción,  aquí unos datos sobre la economía española del siglo XVII:
-Un tercio de los españoles trabajaba sirviendo a otros.
-El capital estaba concentrado en unas pocas manos, manos ociosas, que por tanto sólo lo invertían en actividad especulativa, y especialmente en la compra de tierras / viviendas.
-Los nobles y el clero no pagaban impuestos.
-La ciencia y la innovación eran, en general, mal vistas.

Vaya, qué poco se parece a nuestra economía actual, desde luego estamos en "una coyuntura nunca antes vista en la historia". En fin, como vemos, tenemos a movernos en círculos.

Y así hemos llegado a un estado social extraño. Hemos heredado del franquismo una fuerte dependencia de la cultura americana (más que otros países), lo que nos acerca a la vez a nuestros hermanos al otro lado del océano, mientras también tenemos una idiosincrasia muy propia, y sigue notándose la influencia de los 230 años que hemos estado intentando oficialmente imitar a francia (culturalmente más). Curiosamente, Cuando uno sale fuera, se da cuenta de que obviamente no somos americanos, pero todo aquello que nos diferencia de europa (entiéndase francia) es porque funciona a la americana. Valga un ejemplo, nuestro demencial transporte público, con ese ferrocarril que lleva 25 años en estado de desguace activo. En hungría, con lo tranquilos que son, se alteran muchísimo cuando alguien habla de quitar líneas de tren. Claro que allí tienen otra historia. Aquí ya ha calado muy hondo el mensaje de que no ir en coche es símbolo de posguerra, de hambre, de antigüedad.


Y así somos, todo apariencia, todo burguesía, y de la provinciana, que es la jarcor:
No somos tenderos, somos empresarios.
No somos pobres, somos clase media (los pobres son otros, siempre).
Ser esquirol está bien, peor sería ser racista.

Por eso sale rosell hablando de los pobres empresarios, y un montón de muertos de hambre se solidarizan con él. Por eso viene gonzález pons hablando de la clase media de los 700.000 erios de patrimonio, y sale una horda de becarios asintiendo. Por eso si tú no quieres hacer un trabajo de mierda por un sueldo infame, está bien tener a alguien con más hambre que tú a mano, no seas xenófobo (como la ley de términos municipales de la república, antigualla racista).

Y esta es la españa del presente. La españa donde preferimos la lotería al voto, ganar un concurso a un servicio público, el ladrón probado al dudoso, el que se salta la ley al que la cumple, el que te roba con recochineo al que lo hace por necesidad. Un país corrupto hasta la médula, donde se habla mucho de la lucha contra franco, pero mil más quieren destruir la ley de acceso a la función pública que la "economía recomendada" que heredamos del franquismo.

La juventud ha sido, desde hace décadas, enseñada en los principios de la realpolitik:
"Esto es lo que hay".
Posiblemente la frase que figura implícita en todas las puertas del país. Traga, o sé un marginado.

Claro que todo esto, mientras el dinero negro fluía a esportones (si otros tienen oro negro, no íbamos a ser menos) era divertido, pero de repente ha dejado de serlo: todas las formas de gobierno son abiertas y divertidas cuando corre el champán, pero ahora podemos ver la verdadera cara de nuestro sistema, una vez que se ha terminado el dinero para maquillaje.

Pero será en el siguiente capítulo donde hablemos de lo que pasa cuando abres los ojos por la mañana y ves que la cerdilla que te llevaste a la cama era, literalmente, una cerda.

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