24 mayo 2011

Los fantasmas atacan a españa I: el fantasma de la españa del pasado

En anteriores entregas:
0. Introducción.

Y así llegamos a la cuestión: como dice el título, españa se encuentra, de repente, enfrentada a sus propios fantasmas. No al de los cuartos de final, sino al debate político que lleva ya dos siglos (y 3 años, al menos) en el candelero, las dos españas. A saber, una que manda "por la gracia de dios", para hacer y deshacer en su cortijo y todo el país (su cortijo) y vivir sin trabajar*, y otra que exige el aprovechamiento del potencial y los recursos del país para ser una potencia europea seria, y crear riqueza para el conjunto del país (cómo hacerlo ya es otra historia). El primer grupo está apoyado por quienes aceptan la legitimidad de los mandamases, ya sea por interés propio, convencimiento, tradición o simple miedo. El segundo grupo, por quienes no encuentran en el sistema ningún lugar donde se sientan pertenecer, y a medida que pasan los años, por tradición. Si el grupo "b", por llamarlo de alguna forma, gobernaría el país como su cortijo, no podemos saberlo puesto que el grupo "a", hasta la fecha, siempre ha conseguido hacer inoperantes los breves estados que no han sido suyos.



Las soluciones a esto han sido diversas a lo largo de los años: crear la policía, encarcelar y ejecutar (fernando VII y el primer franco), marginar en las instituciones y al mismo tiempo dejar un discreto reguero de cadáveres para disuadir a los indecisos (alfonso XII y XIII), o directamente afrontarlo de cara, como hizo isabel II, el sexenio revolucionario o la II república. Huelga decir que este último sistema es garantía de "hondonadas de ostias", que diría manuel manquiña.

Tras la guerra hemos tenido dos intentos de superar esta dialéctica: el franquismo trató de establecer un equilibrio a base de dar yoyah a cualquier oponente al sistema, e intentar desactivar la beligerancia de los oponentes, garantizando para la mayoría de la población medios de subsistencia, y ciertas expectativas de poder vivir al margen de la política (especialmente en la época de la tecnocracia). Y a quien no le gustara, al exilio. Es debatible la continuidad que podía haber tenido el régimen, en fuerte crisis en sus últimos años (hay quien lo achaca a la propia incapacidad física del dictador), pero es innegable que franco murió en la cama y que dejó un país mucho más rico, desarrollado y estable que el que tomó por la fuerza.

-Entonces, para usted el franquismo es bueno. ¡So facha! Hombre, así entre nosotros, comparado con el periodo de la constitución de 1876, en lo material se puede decir con los números en la mano que el país progresó enormemente. También en el ámbito diplomático tuvimos unos gobernantes fuera de lo normal: franco tuvo el arte de cambiar de aliados como de camisa, en general con muy buena fortuna (aunque en 1944 por un rato pareció que se le iba a joder el chiringuito), y el mérito casi único de llevarse a la vez bien con TODOS los países árabes y con israel.

Pero todo esto por un precio, que aún pagamos: el credo fascista en el Jefe, el Caudillo, y la mentalidad, que ya hemos dicho de "vives tranquilo a cambio de no hurgar en la política". Está fuertemente implantado en los españoles que quien se mete en lo político necesariamente recibirá una somanta de palos, y que lo que tiene que hacer es trabajar y a lo suyo. Permanece, también, una irracional pasión por las inaguraciones de obras públicas, que aún hoy rinde beneficios a los herederos políticos de la dictadura, pero eso es otra historia. En fin, cuando las cortes franquistas votaron su propia disolución, ahora podemos ver con claridad que el objetivo, una vez más era "cambiarlo todo, para que nada cambie". Cambian las caras y los discursos, pero el poder no sólo no se ha movido (a lo sumo ha fichado a aquellos que hablaban de "la represión" entonces), sino que se ha radicalizado, con la calma que da que no cuestionen tu legitimidad.

*: vivir sin trabajar manualmente. Sin embargo, el trabajo especulativo no ha estado nunca prohibido, fruto de lo cual los grandes capitales se dedicaron durante el siglo XVII a especular con los bienes raíces y el propio dinero. Banca e inmobiliarias, vamos. Vengan a hablarme luego de "las nuevas condiciones de la economía actual".

2 comentarios:

mictter dijo...

Me va gustando tu análisis. ¿Cómo ves los paralelos entre la incorporación de los liberales al Sistema durante el s.XIX y lo que ocurrido recientemente con los partidos y sindicatos de la izquierda oficial?

Un saludo

Perri el Sucio dijo...

Uf, la pregunta se las trae. Confieso que mi conocimiento de los partidos gobernantes de la Restauración es superficial. Sin embargo, hablando desde la feliz ignorancia, creo que hay algunos puntos de contacto (la aceptación por el partido liberal y el PSOE del marco de la soberanía compartida, las escisiones liberales que tendían a terminar en el partido conservador, el anticlericalismo y populismo como signos externos de "progresismo"), pero también un cambio fundamental respecto a aquel sistema: el bipartidismo de la Restauración se basaba en el caciquismo para fabricar los resultados electorales de manera vertical. Hoy en día, difícilmente podría aceptarse un abuso así, y se confía más en el propio marco legal (ley electoral y familia)y el papel de la propaganda.

Esto nos pone en un brete considerable: de un lado, teóricamente no hay nadie amenazando para que se vote a los partidos del régimen, con lo que el cambio es más viable; del otro, la desafección de la población con estos partidos crecía alegremente en el antiguo régimen (no representaban realmente a casi nadie), mientras que en la situación actual, la presión de los medios de comunicación y el propio sistema mantienen a una amplísima minoría de la población afecta (más que suficiente para garantizar mayorías parlamentarias para rato).

Y esto es lo que se me ocurre así a bote pronto. Acepto sugerencias, matices, críticas, etc.

Respecto a los sindicatos, es un tema aparte, que caerá en próximas entregas.