29 enero 2011

El problema del cine.

Empezó siendo un comentario, pero ha crecido y crecido, y le he tenido que poner un pisito.

He dicho anteriormente que, si desaparecieran todas las grandes corporaciones discográficas y sus paniaguados, no pasaría nada. Nada malo, al menos. Os contaré un secreto. Es posible que vuestros bisabuelos conocieran más canciones que vosotros. En realidad, posiblemente uno no, pero tres de tres pueblos diferentes posiblemente sí sumarían una buena variedad. Hay que echar mucha cara para decir que sin alejandro sanz y lady gaga no habría música. La cosa funciona más bien al revés. Cada vez que una criatura en edad de crecer es bombardeada por esos engendros pierde percepción auditiva.

Sin embargo, mientras que música, teatro, poesía, pintura, escultura u ópera pueden existir (como lo han hecho durante siglos) sin una industria distribuidora de copias detrás, tenemos un caso donde esto no funciona:

El cine (y su hija rellenita, la serie).

Cuando me refiero al caso del cine, es porque es el único arte en el que la grabación y reproducción son los mecanismos únicos de funcionamiento. Es una forma artística hija de la segunda revolución industrial, y creada desde su origen como mercado. Esto es un problema grave en cuanto la copia de soportes ha llegado a un coste y dificultad mínimo: la reproducción ha dejado de ser parte del ciclo creativo, y ha entrado en el ciclo de recepción.

Es un arte costoso porque, por ejemplo, para escribir una novela sólo necesitas a un perturbado y algo donde escribir, para hacer un cuadro darle a otro perturbado pinturas y un soporte para pintar, etc. En el caso del cine, sin embargo, no es el director quien hace una película. Hay guionistas, actores, directores de fotografía, cámaras, decorado, profesionales que se ocupan de decorado, atrezzo, vestuario, efectos visuales etc etc etc. Es decir, no sólo hay que preparar a un artista, sino a varias decenas por lo menos, y conseguir que trabajen juntos, en lugares y con medios caros.

Lo único con lo que se puede comparar el cine es con la gran música sinfónica, alguna forma de teatro muy aparatosa y la ópera. Pero a diferencia de estos, en el cine se trabaja con presupuestos muy altos, para conseguir un aspecto visual currado y grabar y montar en buenas calidades. Y encima, no puedes ir al teatro a ver hacer la peli en vivo, porque se trabaja con una ilusión que sólo es visible desde un punto, y muchas veces además necesita ser tratada en la sala de montaje para funcionar (ya sea moviendo maquetas o metiendo el ordenador). Tienes que ver una grabación siempre. Hay un intermediario necesariamente.

Y mientras que es posible hacer una compañía de teatro o una orquesta regional, y que funcionen con una buena calidad por un coste asumible por cualquier sociedad (aunque cualquier autoridad piense que es más rentable pagar a los colegas por hacer publicidad institucional o ser "asesores") los presupuestos de cualquier película que no sea "drama costumbrista en un barrio de x ciudad" resultan tremendos.

Quizás, sin embargo, sean presupuestos precisamente hinchados por haber sido mercados cautivos durante décadas, y por eso digo que sería un buen experimento dejar que el sector se busque las habichuelas, a ver si es posible que se racionalice a sí mismo y veamos cuáles son los costes reales y cuáles cachondeo. Por desgracia quizás pase como siempre: ahorramos en el producto en sí para poder seguir engordando a los especuladores.

La malograda Dune de David Lynch puede valer como ejemplo de cómo una productora puede convertir en una bazofia infumable una idea novedosa, y a la vez disparar los costes. ¿Qué hubiera pasado si los De Laurentis no hubieran metido mano en el rodaje y el montaje?

Pero sólo en una situación real podemos plantearnos el problema de cómo financiarlo de manera más realista.

En el caso español, además, veo que cuantas más quejas hay de las productoras, más directores y actores están apareciendo que permiten ser optimistas con el futuro de nuestro cine. Y precisamente por eso creo que la financiación pública del cine, siempre que sea de forma transparente y rigurosa, y con expectativas de recuperar al menos buena parte de la inversión, no tiene nada de deshonroso.

En cualquier caso, creo que es un problema que es específicamente del cine, y que sí, todos desconocemos a día de hoy cómo solucionarlo, pero repartirse américa antes de descubrirla no es realista ni prudente.

Eso sí, nadie se lamentó cuando los músicos en bares y tabernas fueron sustituidos por gramolas, y los aficionados en las fiestas por minicadenas, a mayor gloria de las discográficas, así que ahora a llorar a la vía con el cuento del empleo y la actividad económica.

3 comentarios:

Altfuns dijo...

Tocayo:

[Parte I]

Qué placer poder pasar las últimas momentos de un buen domingo debatiendo amigablemente los problemas de la Nación cuales próceres... manque seamos unos míseros lacayos. ;D

Te doy la razón en que el cine es más complejo... Sin embargo, ¿lo es acaso de una manera especial o simplemente a una escala industrial? Los griegos y su teatro ya debían coordinar guionistas, actores, directores, etc. amén de hacer lobby para que el tirano-demagogo de turno se dignara a construir un nuevo anfiteatro o darles una licencia. ¿Quién se atrevería a decir que no había ya en aquel entonces mediadores que se aprovecharan más o menos del trabajo de otros?

La industrialización del arte, que tú bien has descrito con base en el cine, nos lleva a una escala superior de complejidad o con diferentes parámetros, pero no excesivamente distinta. Quizá el productor griego de turno no cobraba en dracmas sino en jovencitos o en kudos con el estrategon. El caso es que esa figura existía seguramente... La pregunta clave es: el cine, o el teatro, la ópera o la música sinfónica que tú mencionas, ¿funcionarían sin tales mediadores? Tu respuesta es el cine no... pero ¿por qué sí el teatro o la ópera o la orquesta sinfónica? Sobre todo, y enfatizo, los de calidad. No sólo el cine tiene niveles. También el teatro. No son lo mismo la obra que hicimos en 5º de Primaria, el teatro regional que tu mencionas y los espectáculos de Broadway. La orquesta de la Comunidad de Madrid está molt bèn pero, desde la más absoluta ignorancia, supongo que la Sinfónica de Viena le dará mil vueltas.

Los presupuestos del cine estarán en otro orden de magnitud... pero también lo están las audiencias. El asunto es la organización y los incentivos que la acompañan para que tenga lugar. Hasta dónde podemos cortar ahí es la gran duda.

Altfuns dijo...

[Parte II]

Con lo de los incentivos me voy a las otras manifestaciones artísticas menos colaborativas.

"para escribir una novela sólo necesitas a un perturbado y algo donde escribir, para hacer un cuadro darle a otro perturbado pinturas y un soporte para pintar, etc."

Sí. Ahora bien, la novela y el cuadro de turno, no sé quiénes los querrán leer o si llegarán muy lejos. Tenemos que distinguir entre la existencia de personas con papel y boli que tengan ganas de escribir, el que tengan talento y el hecho de que ese talento (aka perturbación mental) llegue a un gran número de personas.

Los Velázquez, Goyas y Tintorettos de antaño estaban bien respaldados por mecenas y otros intermediarios. Éstos hacían la criba de entre los otros pocos con suerte de tener pinturitas, (lo cuál hoy en día no sería poco curro) y también se preocupanban por otros pasos.

Velázquez podía haber pintarrajeado su chabola sevillana como la Capilla Sixtina, que si no llega a ser por el Habsburgo de turno y el que le buscaba a los retratadores, no se hubiera enterado ni el Tato. Don Diego probablemente se hubiera hecho terrateniente en cualquier campo de Flandes o en Francia como su tocayo el Alatriste.

Para que esto funcione, tiene que haber talento, alguien que lo promocione y alguien que lo compre.

Ahora, y hablo de muy recientemente, yo me agarro una guitarra, toco de puta madre y lo cuelgo en YouTube... ¡La promoción y el talento reunidos! Muy bien, la gente me aclama. ¿Y qué? Me muero de hambre porque las estrellitas del YouTube no te dan de comer ¿Dónde está la plataforma para vender mi música y que me llegue una mínima recompensa por tirarme días y noches practicando? Venga, españolit@s en crisis, ¡super-oportunidad de negocio! Montar un sitio con PayPal para que la gente pague por ver a pibes que dicen que son buenos. Ah, pero montáos una buena criba porque nadie os va a visitar si llenáis el sitio de flipaos de turno... y cuidado que la criba no se convierta en la próxima gran discográfica online! Que nos decepcionaríais a todos!

Esto es a lo que tú aspiras, tocayo. Y, ciertamente, es bonito e imaginable pero no para cualquier cosa ni de cualquier manera. Ya hemos hablado del cine y del teatro y de la orquesta sinfónica. Están también los problemas de la criba, pero también los habrá si yo con mi guitarra quiero organizar un concierto...

En cualquier caso, yo por mí: ¡a por ellos! Ingeniosos antisíndicos: ¡salid de vuestras trincheras y quitadles cuota de mercado a esos intermediarios inútiles! Pero probádselo no diciéndoles "mafiosos" y haciendo clic en el botón de descarga... sino haciendo algo para que el modelo de negocio que representan sea sustituible de veras.

Dejo sin mencionar cosas muy interesantes como lo de los "mercados cautivos", que sin duda tienen mucho que ver en la inflación de precios, pero que habría que ver cómo se pueden controlar. A veces el monopolio es la única manera de montar un chiringuito así grandote. Y si no que se lo digan a Stalin con la industrialización de la URSS.

Y por último, un aplauso a este párrafo:

"Eso sí, nadie se lamentó cuando los músicos en bares y tabernas fueron sustituidos por gramolas, y los aficionados en las fiestas por minicadenas, a mayor gloria de las discográficas, así que ahora a llorar a la vía con el cuento del empleo y la actividad económica."

Muy bien dicho, sí señor. Creo que por ahí se puede argumentar mucho más y mejor que simplemente acusar a los distribuidores de ser unos zafios mafiosos sin ninguna utilidad. Al César lo que es del César... y a Gaga lo que es de Gaga.

Anónimo dijo...

Echo de menos en todo este tema un datillo que, a mi entender, supone una gran diferencia:

El cine (al menos el de Hollywood) es un NEGOCIAZO muy rentable. De hecho se habla de "fiasco en la taquilla" cuando la pelicula de turno recauda algo así como menos del doble de lo que ha costado. sin embargo, tanto el Teatro como la Ópera o cualquier orquesta sinfónica son "sumideros de dinero" que ya pueden dar gracias si minimizan sus pérdidas. Según tengo entendido, la única orquesta del Mundo que ha sido rentable alguna vez, fue la Berliner Philharmoniker en la época de Karajan y el Boom de los LP y, posteriormente del CD. Y ahora qué hacen, si ya ni Diox compra más Cd's (más que nada porque, aparte de que todos tenemos ya las estanterías llenas de versiones de "la Berliner" como referencia, descargar las cosas por la patilla es una tentación casi irresistible). Pues no, seniores, no se limitan a ir lloriqueándole a la SgAe, sino que se reinventan a si mismos. Se suben al carro del "Auditorio Online", "Abono Online", te permiten ver cada concierto que dan y descargartelo en función del tipo de abono que tengas, etc. etc. etc. Que el negocio del CD ya no es suficiente? Pues se ofrece MÁS de otras cosas que si tengan demanda! Y supongo que también se estarán ahorrando una pasta en intermediarios...

Un saludete!

Ferguson.