03 junio 2010

I've had a dream

Queridos drugos,
esta noche me debatía entre las sábanas, cuando el único, el grande, el misericordioso, en otras palabras, Él o Alá, me envió un sueño, que era claro como hacía años que no tenía uno:

Eran los primeros días de enero y yo acababa de volver a casa tras un viaje. Iba al conservatorio a madrid (aunque era el conser de alcalá). Y ahí pasaban aventuras varias, pero la visión vino cuando quise volver a casa:

Llego a la estación de tren en madrid, y entonces me encuentro con el caos. Todo patas arriba. Los letreros indicando donde va cada tren permanecen en negro. Uno se enciende, da unas letras absurdas. Vistas más despacio, parecen ser abreviaturas de "barcelona, parís, la coruña". Supongo que se refiere a las vías por las que pasa... pero yo sólo quiero volver a alcalá. Rumores en el anden. Una señora mayor comenta, "hasta los trenes tienen nombre raro". Miro al tren que entra, en apariencia normal. En efecto, la C de cercanías ha sido sustituida por un redondel que dice "TAM". Al barullo habitual de gente bajando y subiendo a los trenes, se une el caos de gente que no sabe si montarse o no. Suben, bajan, dan media vuelta, vienen de otro tren donde les han dicho que allí no es...

Extrañado por la escena, pregunto a una de las personas que pasan yendo de un lado a otro, y me responde, "claro, el gobierno liberalizó los trenes el 1 de enero". Efectivamente, miro un poco más allá, y veo trenes azules, con un nombre que suena a cosa germánica (Örlikon?). Mientras me decido por uno de los trenes, siguiendo a gente que dice ser de alcalá, una voz en mi cabeza me dice "adiós a renfe, hecha para reconstruir los destrozos de la guerra. Ahora los buitres se repartirán sus restos a nuestra costa". En fin, monto. Se parecía a los trenes de cercanías normales, pero había más anuncios y menos limpieza, y por supuesto atestado. Todo mucho más rentable.

El tren para en Vallecas, y ahí dice la megafonía que cambia de línea, así que todos fuera. Se repite la escena: letreros que dan lecturas incomprensibles o nulas, trenes que entran y salen a cada rato en total ignorancia de a dónde pueden estar yendo, la gente vaga de un andén a otro, o se apiña donde cree que va a encontrar lo que busca. Ante la total falta de información, menudean los augures espontáneos:
-esa vía que tuerce todo a la izquierda es la que va para chamartín,
-no, es la de guadalajara,
-no no, la vía de guadalajara es la tercera por la izquierda, que luego se cruza...

Así las cosas, me uno a una de las masas, que espera en un andén un tren que está ya llegando. Nadie pregunta dónde va, porque ni nadie lo sabe, ni queremos todos ir al mismo lado. Me encuentro al subir con mis padres, que vienen de otro sitio de madrid. Para mis adentros pienso que eso no es mala noticia, porque parece que no voy a voler pronto a casa, y estando con ellos no quedaré por ahí abandonado si me pasa algo. Esto es importante ya que no tengo dni: aunque intenté renovarlo, fue imposible porque la administración se colapsó hace tiempo (esto está basado en hechos reales).

En fin, el tren que habíamos cogido no nos lleva a casa, sino que nos devuelve a una estación de madrid. Aunque el nombre suena en la megafonía no conseguimos quedarnos con él. La estación es muy bonita. Al salir, hay jardines como los de un palacio, con setos que hacen volutas y laberintos, todo de un color como dorado y muy cuidado, con mucho colorido y pájaros etc. Pero ni siquiera sabemos dónde estamos. Además, no podemos volver al tren, ya que al bajarnos la policía está echando a los que salen de los trenes de la estación a palos: "¡venga, fuera!", "¡queríais estar todo el día dando vueltas por el precio de un billete, vagos!"

Mi padre comentaba que "estamos aquí tirados, pero al menos el sitio está bien", mientras sonaba el despertador.

Un minuto después, tapado y medio despierto, recupero el trance, aunque a mucha más velocidad. Una narración me explica lo que veo:

-El ferrocarril llegó a ser rentable de explotar unos meses después, pero de manera muy diferente (un tren atestado de gente, con algunos agarrados a las puertas abiertas, se abre paso entre una masa que aguarda su turno en la estación).

-Los bancos consiguieron una ley que les permite expropiar cualquier vivienda hipotecada si necesitan liquidez. Veíamos edificios de diseño cerrados a cal y canto donde antes estaban nuestras casas, entre una nube de polvo.

-Ahora, la crisis es cosa del pasado. Por altavoces en las calles oímos como nuestro país mejora cada día, y es ya una potencia mundial. Es cierto que muchos conseguimos trabajo cuando empezaron a instalarse fábricas aquí, aunque a 8 céntimos cada balón que coso tampoco es que dé para mucho. Pero claro, hay que arrimar el hombro, o eso dicen los altavoces, ¿no?

-En todo caso, no se puede negar que mantener una chabola es mucho más barato que una casa, y ni siquiera hay que pagar hipoteca. Aunque es muy pequeña para una familia con tres hijos. Pronto habrá que ponerlos a trabajar para que podamos comer todos. Yo quería haber usado preservativo, pero son pocos los afortunados que llegan a coger algo de la ONG que los reparte. Comprarlos está fuera de cuestión: les pusieron un impuesto de lujo, por ir contra la natalidad que requiere nuestra economía, y por ser pecado, que se reparten entre iglesia y patronal. Al fin y al cabo, por la mitad de dinero podría antes comprarle a un vecino su hija.

Me gustaría que mis hijos supieran leer y escribir. Aunque no haya libros. Pero nunca se sabe.


2 comentarios:

Despotrikator dijo...

Sólo veo un fallo en tu delirio premonitorio: en el futuro de verdad sí que habrá que pagar hipoteca por la chabola. Pero la podrán heredar tus hijos (la hipoteca digo)

Un abrazo

Perri el Sucio dijo...

Puede ser. Yo cuando desperté tenía la misma duda, pero al final decidí sólo copiar aquí, a falta de hoja de palmera, lo que me fue revelado estando en trance.