30 junio 2009

Fauna ibérica: la cobra


Hoy, queridos espectadores, hablaremos de uno de los más temibles animales que el turista puede encontrarse en la noche. Acecha en cualquier rincón de la fiesta, aguardando a su presa. Hablamos, de la cobra ibérica.

La primera referencia que nuestro equipo de investigadores de la fauna ibérica conoció vino de Cabanillas. En efecto, fue Charlie el primero que la mencionó. Pero al contrario que hoy en día, en aquella época la cobra era una maniobra ofensiva, y no de defensa. Dicho de otra manera, la cobra usaba su flexibilidad para buscar cualquier abertura en la defensa contraria, hasta poder clavar sus colmillos llenos de veneno en la presa. Como diría el abuelo Simpson, en aquella época a lo que ahora se llama cobra nosotros le llamábamos la avioneta.

Ataque en cobra vs avioneta: la visión de los clásicos


Sin embargo, en pocas semanas se multiplicaron los avistamientos. Todos ellos, la cobra como la conocemos hoy: una hábil maniobra de dispersión hecha con más o menos descaro. Los casos abundaban. Por fin la estrategia nocturna había desarrollado una táctica eficiente para defender los puertos de la doctrina del ataque relámpago. Lo cual, por otro lado, convertía el ataque relámpago en la doctrina operativa de moda, aunque menos eficaz. Pero esto es otra historia.

En fin, la cobra se ha instalado en nuestras vidas, y hay que convivir con ella. Es hija de nuestro tiempo. Pensemos por un momento en los grandes enamorados de la historia. Calixto, Romeo, Werther, yendo a machete a por su amada y siendo recibidos con una cobra de última hora. Difícil concebirlo sin un fondo musical de Bisbal o similares. Al menos en el caso de Werther, esta humillación sólo hubiera cambiado la historia ahorrándonos media novela insufrible y deprimente. Los otros dos, es inconcebible cómo hubieran reaccionado. Quizás con un guantazo y vuelta a empezar, vaya usted a saber. ¿Y Don Juan? No es verdad, ángel de amor... y la colega mirando a los labios de don Juan para poder mejor evadirlos. No. Los posmodernos dirán misa, pero parece que, sobre todo después de Bush, no es precisamente la épica el género que se ha extinguido (pese a que Michael Bay sigue luchando para lograrlo).


La última referencia la escuché hace unos días, en boca (o más propiamente en dedos) de una entrañable amiga cuyo anonimato mantendremos. Y curiosamente, fue la primera vez que tuve noticia de avistamiento de cobras masculinas (haberlas haylas, pero maldita quien lo reconozca). Al menos, se barruntaban en el ambiente: "a ver si a ... (la víctima en cuestión) voy a ir a saco con él y me va a hacer una cobra increíble y me va a dejar a cuadros". En el fondo, me dio cierta satisfacción saber que tampoco ellas están a salvo de la cobra ibérica.

Pronto, más noticias sobre fauna nocturna.

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