01 noviembre 2008

6 meses de bici

Hoy ha hecho exactamente medio año del día del trabajo. Del de verdad, no el que celebran aquí. El día del trabajo de 2008, visto que estaba difícil celebrarlo en la sede del PCUS en Moscú, este año consistió en demostrar un nuevo avance del pueblo soviético: el camarada Fran Nos sacó, por primera vez y en exclusiva, a montar en bici por el mundo real: la calle, los parques, el río, donde me caí por un talud p´abajo... En fin, cual Sergei Gagarin local, gracias al apoyo técnico en conocimientos y maquinaria del camarada Fran, conseguimos demostrar que el pueblo soviético podía, efectivamente, aspirar a mejorar su manera de moverse por la ciudad.

Los avances no se hicieron esperar. Al cabo de una semana, ya podía ir por la calle sin sudores fríos, a las 2 semanas podía alcanzar cualquier punto en la verdadera Alcalá (nada de barrios raros del norte) en 15 minutos. Los titulares de Pravda contaban, cada día, los nuevos avances en la recién descubierta técnica: campo a través, asfalto, peatonal, dirección prohibida, el préstamo de bicis del ayuntamiento, y cada nuevo paso adelante del socialismo científico asombraba a los pueblos libres de la tierra.

Por supuesto, como pasa en cualquier carrera tecnológica, hubo dramáticos fracasos que costaron numerosas vidas, como el intento de incursión en el norte de la ciudad, saldado con agujetas mutantes, o la vez que un pijo (capitalista prepotente) con su Mercedes (el coche de Hitler) intentó atropellarNos en una zona peatonal, y todavía pretendió echarNos la bronca. Pero los problemas se resuelven dando un paso adelante, y nuestra pequeña república soviética ha sabido salir de cada pequeña dificultad con mayor decisión.

Pero la finalidad de este proyecto era prepararnos para salir del cascarón y marchar a tierras extrañas, a conquistarla como los canadienses Normandía: con una bici al hombro al desembarcar en la playa. Y así fue, llegamos a Morgantown, WV, y por un momento pareció el fin del mundo: el tal Morgan era un puto genio que hizo un pueblo En las putas colinas. Al menos me alegro pensando que debió ser un desgraciado arrastrando carretones cuesta arriba y cuesta abajo por el barro toda su puta vida.

Pero una vez más, siguiendo la máxima socialista, los problemas se solucionan dando un paso adelante, y acudimos a un antro donde venden bicis de segunda mano. La fortuna ayuda a los audaces, y estando yo viendo los escombros del taller, alguien trajo una preciosidad: bici de montaña de 21 marchas, cuadro en aluminio y ruedas anchas, con suspensión delantera. O sea, el jodido grial de las bicis morganteñas. Ahora que no nos oye, a veces se le pira y cambia sola de marcha, o no le entra la directa (el plato grande). Pero la quiero igual.

Y aquí soy el jodido fitipaldi de la bici: con nuestro natural porte y elegancia europeos, voy por las calles repartiendo glamour entre fragoneta y jeep, y ahí me da 8 que 80 el precio de la gasolina, que crucen peatones o que empiece la acera. Y en sólo 6 meses, he pasado de ser de infantería de toda la vida, a ser un convencido de las 2 ruedas. Y tan a gusto.

Estos 6 meses son sólo el principio.

1 comentario:

Despotrikator dijo...

Jóder cómo me alegro de que hayas vuelto a la cordura de los odiosos odiantes. Ya se te echaba de menos. Un fuerte abrazo tobarish