06 noviembre 2008

ISO mini world cup: TONGO

Si hay un deporte que se pueda considerar universal, en otro tiempo habría sido sin dudarlo el tiro con arco, pero hoy en día, época de decadencia general, es el fútbol. Como quizás alguien no ha entendido esta frase tan compleja, lo repito: el fútbol es el deporte más popular en el mundo hoy.

Sin embargo, aquí en los Iuesei, para variar, no se enteran. Aquí los amigos llaman "football" a un deporte que se juega ¡con las manos! y de más que dudosa heterosexualidad:

-Los jugadores llevan pantalones piratas y camisetas, todo ajustado y de lycra.
-Debajo de esos sugerentes ropajes llevan ¡hombreras! y otros accesorios para exagerar musculitos.
-Las jugadas consisten en un montón de reinonas de estas sudorosas y abrazadas.
-La misión de los defensores es precisamente someter al que va corriendo con el balón tirándolo al suelo e inmovilizándolo (paso previo a la violación).
-Los jugadores lesionados son sacados del campo en un cochecito de golf con camilla. ¿Se puede ser más diva?
-Hemos oído hablar de fútbol femenino e incluso de rugby femenino, pero ¿de fútbol americano femenino? Efectivamente, como decían los anuncios de jesús vázquez "entre nosotros, usa el preservativo". Y hay muchos "nosotros" en un equipo de "football".

En cambio, el buen fútbol, el que aquí llaman "soccer" (no sea que alguien lo asocie al pie), es otra historia.
Tras esta imagen para sacudirnos las ondas guei, podemos decir que sí, el fútbol de toda la vida es un deporte mucho más serio. Si no fijense en el señor del segundo plano, que no está, como se esperaría de un americano, gritando guarradas, sino dando órdenes de cómo tienen que estamparle sus chicas los autógrafos del pie a las rivales.

Posiblemente inspirados por imágenes como esta que nos ocupa, numerosos equipos asiáticos se apuntaron a la I ISO mini world cup. Nuestro equipo, el "Ítalo Latino". Ya en el nombre podemos ver la grandeza de ánimo de los españoles, que siendo tantos como nuestros primos del otro lado del charco, no nos importó vivir y trabajar en el anonimato. En cualquier caso, el nombre debió funcionar, porque "China B" se negó a jugar contra nosotros en la primera ronda. En efecto, los chinos hicieron "China A" y "China B" en un arranque de poesía y originalidad buen exponente de su cultura. Así que nuestro primer rival fue Corea del Sur.

Corea del Sur... Qué decir de Corea del Sur... Que nos ganaron en el mundial de 2002 haciendo marrullas infames. Y que había una coreana con una capa con la bandera de su país que no paraba de chillar y saltar. Igual que sus paisanos cuando les dábamos patadas. Su participación fue por tanto corta, pero ruidosa y, ahora que no nos leen, un tanto lamentable para tantos laureles que les echó la FIFA.

Tras Corea, le tocó el turno a Kuwait. El papel de Kuwait, que venía avalado por el público y la crítica, fue contradictorio: unos moros mu grandes corriendo a por notrosos, hasta que vimos que eran más o menos pacíficos (comparao con lo que parecía) y empezaron a recibir. 3-0 y a su hogar del desierto a cascarla. Al final se intentaron defender con algún ataque de tacos (estos cabrones tenían tacos, asquerosos millonarios) pero ya era tarde, y Alá ya había sellado su destino.

Y entonces llegaron las semifinales... con 6 equipos. La organización es pa echarle de comer aparte. Así que jugamos triangular contra Suramérica y Japón. Triple empate a 0. ¿La solución? Repetir los partidos. Con dos cojones. El resto es historia: cambiaron el partido de fecha en el último momento, y los Italo-Latinos, sin los españoles (que nos íbamos a la ópera como gente de calidad) ni el suizo, sucumbieron frente a los goles con la mano de nuestros amigos del Imperio del Sol Naciente. Sí, con la mano y anulando los goles de nuestro glorioso equipo, que se hundió como la flota española en la bahía de Santiago. Por suerte, esta vez fue sin españoles a bordo.

Ya hemos comentado algo de la organización del torneo, pero para no hacer sangre, lo dejaremos en la descripción del campo: una cosa como 2 campos de fútbol sala juntos por el lado, con 7 jugadores, y con porterías de fútbol playa que se caían al meter gol. Y es que en este país los deportes serios no se respetan...

01 noviembre 2008

6 meses de bici

Hoy ha hecho exactamente medio año del día del trabajo. Del de verdad, no el que celebran aquí. El día del trabajo de 2008, visto que estaba difícil celebrarlo en la sede del PCUS en Moscú, este año consistió en demostrar un nuevo avance del pueblo soviético: el camarada Fran Nos sacó, por primera vez y en exclusiva, a montar en bici por el mundo real: la calle, los parques, el río, donde me caí por un talud p´abajo... En fin, cual Sergei Gagarin local, gracias al apoyo técnico en conocimientos y maquinaria del camarada Fran, conseguimos demostrar que el pueblo soviético podía, efectivamente, aspirar a mejorar su manera de moverse por la ciudad.

Los avances no se hicieron esperar. Al cabo de una semana, ya podía ir por la calle sin sudores fríos, a las 2 semanas podía alcanzar cualquier punto en la verdadera Alcalá (nada de barrios raros del norte) en 15 minutos. Los titulares de Pravda contaban, cada día, los nuevos avances en la recién descubierta técnica: campo a través, asfalto, peatonal, dirección prohibida, el préstamo de bicis del ayuntamiento, y cada nuevo paso adelante del socialismo científico asombraba a los pueblos libres de la tierra.

Por supuesto, como pasa en cualquier carrera tecnológica, hubo dramáticos fracasos que costaron numerosas vidas, como el intento de incursión en el norte de la ciudad, saldado con agujetas mutantes, o la vez que un pijo (capitalista prepotente) con su Mercedes (el coche de Hitler) intentó atropellarNos en una zona peatonal, y todavía pretendió echarNos la bronca. Pero los problemas se resuelven dando un paso adelante, y nuestra pequeña república soviética ha sabido salir de cada pequeña dificultad con mayor decisión.

Pero la finalidad de este proyecto era prepararnos para salir del cascarón y marchar a tierras extrañas, a conquistarla como los canadienses Normandía: con una bici al hombro al desembarcar en la playa. Y así fue, llegamos a Morgantown, WV, y por un momento pareció el fin del mundo: el tal Morgan era un puto genio que hizo un pueblo En las putas colinas. Al menos me alegro pensando que debió ser un desgraciado arrastrando carretones cuesta arriba y cuesta abajo por el barro toda su puta vida.

Pero una vez más, siguiendo la máxima socialista, los problemas se solucionan dando un paso adelante, y acudimos a un antro donde venden bicis de segunda mano. La fortuna ayuda a los audaces, y estando yo viendo los escombros del taller, alguien trajo una preciosidad: bici de montaña de 21 marchas, cuadro en aluminio y ruedas anchas, con suspensión delantera. O sea, el jodido grial de las bicis morganteñas. Ahora que no nos oye, a veces se le pira y cambia sola de marcha, o no le entra la directa (el plato grande). Pero la quiero igual.

Y aquí soy el jodido fitipaldi de la bici: con nuestro natural porte y elegancia europeos, voy por las calles repartiendo glamour entre fragoneta y jeep, y ahí me da 8 que 80 el precio de la gasolina, que crucen peatones o que empiece la acera. Y en sólo 6 meses, he pasado de ser de infantería de toda la vida, a ser un convencido de las 2 ruedas. Y tan a gusto.

Estos 6 meses son sólo el principio.