02 noviembre 2007

Calendario revolucionario 2.0

Definitivamente, nuestro calendario apesta. Ah! me llega el hedor de su putridez hasta aquí. De todas las cosas estúpidas que hemos heredado de nuestros antepasados, sin duda nuestra manera de medir el tiempo es una de las más cachondas, sólo comparable a tradiciones como tirar una cabra de un campanario o movernos como anormales al compás de algún ritmo como ritual de cortejo.

Así pues, siguiendo el ejemplo de los revolucionarios franceses de 1789, quiero hacer una propuesta para una nueva manera de medir el tiempo, más acorde con nuestra forma de vida y nuestro mundo.

El día de 24 horas es un atraso completo. Estoy harto de tener que ir corriendo a los sitios, hacer ¡ejercicio! y vigilar mucho lo que tomo por las noches para poder dormir. Al mismo tiempo, tampoco las 16 horas q teóricamente uno está despierto dan para todo lo que hay que hacer. De manera que:

Cuando yo gobierne los días empezarán a tener 30 horas. Por supuesto, para evitar que la historiografía futura tenga serios problemas, ese día comenzará una nueva era, que llamaremos con cualquier nombre estúpido y sonoro que avergüence a las naciones que, sometidas, no tendrán más remedio que emplear nuestro calendario.

Una opción b sería hacer el día de 60 horas, y que incluyera cada uno dos jornadas, esto sería maravilloso, ya que seguiría la proporción de segundos, minutos y horas.

A su vez, el año tendría 292 días de 30 horas (146 de 60), que daría para 9 meses de 30 y uno de 22 (23 cada bisiesto) al año (de 15 y 11 en el sistema de 60 horas). En total, 10 meses, cuyos nombres aún están por decidir. Había otra idea que era hacer un año cronológico que no correspondiera al solar, como nuestros meses no corresponden a ciclos lunares, pero daría ciertos problemas difíciles de resolver respecto a festividades y demás.

La otra cuestión aún abierta es si el año revolucionario debería empezar por el sistema romano (1 de enero), por el revolucionario francés (equinoccio de otoño, o una fecha convencional que le corresponda, como el 22 de septiembre), o alguna otra fecha a elegir, como puede ser la del día que comience mi Imperio o alguna efeméride parecida.

Y tú me preguntas,
¿para qué carajo un día de 30 horas?
dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.

Pues bien, el día de 30 horas, también llamado día bohemio, es un sistema por el que te dará tiempo a hacer muchas más cosas, podrás evitar el insomnio acostándote bien agotado cada día, y lo mejor de todo, sólo uno de cada 4 días (cada 5 de nuestro actual horario) te acostarías a la noche y te despertarías por la mañana. La impresión general sería la de un enorme caos, donde las mismas cosas las harías a horas naturales diferentes cada vez. Unos días comerías a mediodía, otros al anochecer, otros a medianoche casi y otros de madrugada. Y por fin, estaría justificado el fin último de la existencia española, dormir a horas tan deliciosas como la tarde, el crepúsculo, las 8 de la mañana de nuestro cutrecalendario. Sólo imaginad la de cosas increíbles que veríais antes de que el desajuste horario creara una epidemia de trastornos mentales que terminaría reduciendo la población activa a la nueva aristocracia.

¿Y ustedes qué opinan de todo esto?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

2 votos a tu favor!!
Luigi e Isa

Despotrikator dijo...

Yo también me sumo a la propuesta de imponer manu militari el Calendario Perriniano.
Sólo un par de precisiones. Creo que hay una tradición de la Antigua Era que no sólo ha de permanecer en la Nueva Era, sino que debe institucionalizarse : tiene que existir una festividad oficial (con una frecuencia de al menos cuatro veces al mes perriniano) que se denominará "Día de la Tarde de Fiestón". Tendrá además el atractivo de que la borrachera de la tarde en algunas ocasiones coincidirá con la hora de levantarse, con lo que podremos disfrutar simultáneamente de tres de los placeres de la vida y pedir en el bar una catalana con jamón con vaso de vodka y cachimba.
Por su parte el Domingueti tendrá que cambiar de nombre, puesto que el domingo dejará de existir como tal.

eLiSeJa dijo...

OMG! ¡Me encanta la propuesta de 30 horas! Además... de este modo, los bisiestos serían cada lustro y no cada cuatro años... y podría dormir a deshora sin gente echándome la bronca... yeah, yeah! Tienes mi voto, jajaja...