20 agosto 2007

Internationaler Sommerkurs Weinheim 2007.

Por fin me siento a escribir un poco sobre una aventura de supervivencia en hábitats hostiles que maravillaría al más pintado.

Para empezar, hablaremos sobre Weinheim. Es un adorable "pueblecito" de unos 30.000 habitantes muy grosso modo, situado entre Heidelberg y Mannheim, en el llamado Rhein-Neckar Kreis (círculo del Rin- Nécar). Su nombre, que en español viene a significar "Hogar del Vino" ya nos deja claro lo que se espera de los lugareños. En efecto, no podían esperar a los descansos de los conciertos para tomarse una copita de vino. Urbanidad lo llaman.

Otras cosas que haya que saber sobre el pueblo: es muy pintoresco. Durante la guerra, su tamaño relativamente pequeño, y la cercanía de Mannheim, que se llevó todas las bombas de la comarca, permitió que la mayor parte se salvara, de manera que resulta bastante encantador y poco "reconstrucción cutre años 50".



Aquí el monumento a la dicha guerra, en la que según mis cálculos murieron unos 2.000 Weinheimer. No está mal para un pueblo que difícilmente llegaría a 10.000 o 15.000 habitantes antes de la guerra. Se refiere sólo a muertes de militares. Según una chica alemana que le pregunté, estos monumentos menudean porque a los alemanes les toca los huevos que haya estatuas a todas las naciones y religiones del mundo que murieron a sus manos, y la cosa es que ellos también eran buenos muriendo a mansalva. Quizás demasiado.



En Alemania, además, resulta que no hay SS ni Gestapo, de manera que los alemanes han inventado formas nuevas de denunciar a sus vecinos, algo que al parecer va mucho con el carácter protestante. Por ejemplo, he visto a un guardia, creyendo que nadie le veía, sonriendo de oreja a oreja mientras ponía una multa de aparcamiento. Con la separación de la basura son también muy inquisidores. Mucho. Da miedo allí echar la mierda.

En Weinheim, aparte, hay una fábrica de cerveza pequeñita y adorable, y una gran fábrica, la Freudenberg. Si tenéis cerca un suelo sintético, es posible que haya sido fabricado ahí. Si estáis en Alemania, es seguro. Ahí comíamos. Aquí, la adorable fábriquita de cerveza.


En cuanto al alcohol, como ya muchos estaréis preguntando, los precios son algo más caros que aquí (calculad un erio más o 2 por botella), pero a su favor hay que decir que tienen mucha variedad, y la calidad de la birra es envidiable. Aquí aparece servidor confraternizando con el barril de Rothaus Weizen, gentileza de la comunidad oriental en su fiesta de despedida (ya vacío al hacer la foto).



Otra cosa que he comprobado, es que le damos una importancia muy grande a hablar. Ha habido días en los que no he hablado con ni perri, y no se ha muerto nadie, la verdad. O que toda mi conversación ha sido comprar en el super.

En cuanto al cursillo... bueno, hay gente de puta madre en todos lados. Como muestra un botón.
Ah! Y en cuanto al tiempo, aquí veis lo que es un veranito en Alimaña.


Todas las imágenes en este álbum de flickr:

Weinheim 2007


1 comentario:

Jose dijo...

qué pasa monstruo! y esas chinitas?