27 agosto 2007

Fin de agosto, Alcalá, ferias, Dexter y la letra g

Cosas de la perra vida, aunque todavía haya alguien que piensa que el destino no existe y que la ley de Murphy es un chiste, lo cierto es que los acontecimientos en la vida tienden, como los latin kings, a agruparse. Tras un verano de aupa, recorriendo miles de kilómetros, llego a casa, para entrar de nuevo poco a poco en la rutina, y resulta sin embargo que aún no se ha terminado nada.

De hecho, la aventura seguro no ha hecho más que empezar. Este curso promete ser la madre de todos los desmadres. Y si no tiempo al tiempo.

Entre tanto, un año más hemos sobrevivido a la feria, interesantísimo evento, que es como una pequeña exposición universal aquí en el villorrio. Lo primero que aprendemos es cómo sobrevivir en países como Georgia o Colombia. Este año además, para redondear, los rumanos han realizado una demostración impresionante, sustituyendo nuestras anticuadas reyertas a navajazos por pistolas como dios manda, todo muy corrupción en Miami. También hubo, como siempre una exposición multicultural, que es lo que llamamos los tenderetes de la feria. No faltó, al más puro uso troglodita, la feria de ganado de ambos sexos buscando aparearse (empezando por dejar poca tela que quitar, y seguido de los rituales típicos de cualquier documental de naturaleza). Y para colmo, una exhibición de la caseta de la Brigada Paracaidista, que quedaron como cascos azules, a medio camino entre la Falange y los comunistas (este año hubo tangana). Con todo esto, el "cojón de acero" (una atracción espantosa) y rebujitos aguaos, ha pasado la feria, por una vez con menos pena que gloria.

Y Dexter? ¿Qué decir de Dexter? Por fin El Grande, El Misericordioso, El Todopoderoso, y en una palabra, el Único, Alá, nos ha dado una serie que corrige los graves problemas mentales de Death Note. Es Dexter. No voy en esta entrada a contar mucho sobre la serie, salvo que quiero ser como él, y que os la bajéis, leñe, que mola mucho.

¿La letra g? Saltó un día del teclado porque sí, la volví a poner en su sitio, pero ahora funciona regular, así que muchas veces tengo que aporrear bien la tecla para que furrule, y a veces se niea, como ahí.

Y pronto, mucho más.

20 agosto 2007

Internationaler Sommerkurs Weinheim 2007.

Por fin me siento a escribir un poco sobre una aventura de supervivencia en hábitats hostiles que maravillaría al más pintado.

Para empezar, hablaremos sobre Weinheim. Es un adorable "pueblecito" de unos 30.000 habitantes muy grosso modo, situado entre Heidelberg y Mannheim, en el llamado Rhein-Neckar Kreis (círculo del Rin- Nécar). Su nombre, que en español viene a significar "Hogar del Vino" ya nos deja claro lo que se espera de los lugareños. En efecto, no podían esperar a los descansos de los conciertos para tomarse una copita de vino. Urbanidad lo llaman.

Otras cosas que haya que saber sobre el pueblo: es muy pintoresco. Durante la guerra, su tamaño relativamente pequeño, y la cercanía de Mannheim, que se llevó todas las bombas de la comarca, permitió que la mayor parte se salvara, de manera que resulta bastante encantador y poco "reconstrucción cutre años 50".



Aquí el monumento a la dicha guerra, en la que según mis cálculos murieron unos 2.000 Weinheimer. No está mal para un pueblo que difícilmente llegaría a 10.000 o 15.000 habitantes antes de la guerra. Se refiere sólo a muertes de militares. Según una chica alemana que le pregunté, estos monumentos menudean porque a los alemanes les toca los huevos que haya estatuas a todas las naciones y religiones del mundo que murieron a sus manos, y la cosa es que ellos también eran buenos muriendo a mansalva. Quizás demasiado.



En Alemania, además, resulta que no hay SS ni Gestapo, de manera que los alemanes han inventado formas nuevas de denunciar a sus vecinos, algo que al parecer va mucho con el carácter protestante. Por ejemplo, he visto a un guardia, creyendo que nadie le veía, sonriendo de oreja a oreja mientras ponía una multa de aparcamiento. Con la separación de la basura son también muy inquisidores. Mucho. Da miedo allí echar la mierda.

En Weinheim, aparte, hay una fábrica de cerveza pequeñita y adorable, y una gran fábrica, la Freudenberg. Si tenéis cerca un suelo sintético, es posible que haya sido fabricado ahí. Si estáis en Alemania, es seguro. Ahí comíamos. Aquí, la adorable fábriquita de cerveza.


En cuanto al alcohol, como ya muchos estaréis preguntando, los precios son algo más caros que aquí (calculad un erio más o 2 por botella), pero a su favor hay que decir que tienen mucha variedad, y la calidad de la birra es envidiable. Aquí aparece servidor confraternizando con el barril de Rothaus Weizen, gentileza de la comunidad oriental en su fiesta de despedida (ya vacío al hacer la foto).



Otra cosa que he comprobado, es que le damos una importancia muy grande a hablar. Ha habido días en los que no he hablado con ni perri, y no se ha muerto nadie, la verdad. O que toda mi conversación ha sido comprar en el super.

En cuanto al cursillo... bueno, hay gente de puta madre en todos lados. Como muestra un botón.
Ah! Y en cuanto al tiempo, aquí veis lo que es un veranito en Alimaña.


Todas las imágenes en este álbum de flickr:

Weinheim 2007


02 agosto 2007

Alexander Stamboliinski

Pasando las páginas de una Historia 16 del año que nací, me he encontrado con un artículo sobre este curiosísimo personaje. La cabecera del artículo, además, no podía ser más intrigante: "el dictador verde".

Bueno, pues al leerlo, ni dictador ni verde. Resulta que se trata de un señor búlgaro, que a comienzos de siglo (XX) se lo montó para conseguir llegar a maestro de escuela (que no está mal para un campesino) , y además, para irse a Alemania a estudiar ingeniería agraria. Al volver a su país, tomó parte en la formación de un partido agrario, para defender a los campesinos de la burguesía urbana y el ejército, que como suele pasar tenían a la mayoría de la población del país en el campo y pagándoles los caprichos.

El caso es que el tipo se lo va montando para llegar, en 1919 (tras el final de la guerra, muy humillante para Bulgaria) a tomar parte en el gobierno, y poco después, gana las elecciones. Entre sus reformas destacan la creación de los impuestos progresivos (cosa que escandalizó a la gente de bien), la reforma agraria, expropiando mediante indemnización todos los latifundios del país para repartirlos en lotes entre los campesinos, y, aprovechando que no podía haber servicio militar en el país por el tratado de paz creo un servicio civil: todos los hombres estaban obligados a trabajar un año para el estado, y las mujeres medio. Así, en 3 años a las infraestructuras de Bulgaria no las reconocía ni la madre que las parió: miles de km de vías, de carreteras, y otras obras públicas consiguieron hacer avanzar notablemente el país.

Y por supuesto, creo una "milicia del partido": la guardia naranja, destinada a reprimir a los grupos antagónicos más peligrosos, siendo igualmente dura tanto con derechas como con izquierdas.

El caso es que en el año 23, tras unas elecciones en las que ganó su partido por mayoría absoluta, sus enemigos decidieron terminar con él con un golpe de estado. El rey mandó encantado formar gobierno a los golpistas, y Stamboliinski, tras varios días de batalla entre la guardia naranja y el ejército, fue capturado y ejecutado.

La conclusión del artículo no puede ser más pesimista:

"El ataque a los viejos sistemas semifeudales sólo era posible mediante una dictadura. El respeto escrupuloso de las fórmulas democráticas sólo conducía al triunfo de la reacción."

Ahí queda esa perla...

Las locas locas aventuras de la máquina de hamburguesas: El Paso

En esta ocasión, la máquina de hamburguesas nos llevó a un lugar muy distante: El Paso, en la isla de la Palma. Este viaje, entre los días 8 y 19 de julio, nos había de llevar a este municipio, de unos 8.000 habitantes, único de los 14 que hay en la isla que no tiene costa, y a cuyo término municipal pertenece el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente. Nuestra expedición partía de la T4 de Barajas a mediodía del domingo 8.

Sea por los plátanos, e turismo, el tráfico de drogas o algún otro detalle que se nos escapa, lo cierto es que en este pueblo hay suficiente dinero como para tener ganas de gastarse una pasta en llevar una plaga de músicos de la peor especie, para convertir sus carreteras y calles en lugares inseguros, sus apartamentos de alquiler en versiones tropicales de Las Barranquillas, y todo eso arrastrando la enfermedad desde el aeropuerto de Madrid.

Si alguien ha salido beneficiado de este viaje han sido, sin duda, los nacionalistas canarios.

Bueno, y nosotros. Aunque el trato era, en el mejor de los casos, arriesgado: vacaciones a cambio de música. La cuestión era, ¿Desaprenderíamos lo bastante despacio como para evitar el ridículo? Sólo había una forma de saberlo.

El resto, es historia

Haciendo crónica, y revisando las fotos del viaje, sin duda uno de los grandes eventos de la humanidad en los últimos tiempos. Grande la casa verde de las barranquillas, grande el antiguo puti de Benito convertido ahora en apartamentos Elida (o Élida), grandes las piscinas naturales (incluso más que la pantoja), grande el descenso de la Caldera al son de SOY MINERO, grande el arehucas, y grande la tropical y la dorada, grande el observatorio del Roque de los Muyayos y grande también el segurata que nos echó, grandes (desmesuraos) los barrancos enormes que ha subido y bajado el clío, grande el Jungle speed (Speed de la selva, o sea pastis de áfrica) y las ostias que nos dimos por coger el palo ese, grandes los peces con los que hemos nadao, como el comandante Cousteau, pero pa grandes grandes, los chinorros de las "playas" de la Palma.

Y además, comprobado, un clío está hecho para meter 10 personas. Y si hubiera tenido 5 puertas ni te cuento.

Por todo esto y muchas más cosas que no hay sitio para colar aquí, gracias a todos por un viaje para que un día nos hagan una película.