23 mayo 2007

La máquina de hamburguesas

Que todo mola hasta que tienes que hacerlo por obligación, es cosa sabida. Que aunque sea algo que de verdad te gusta, lo acabes odiando al tener que repetirlo muchas veces, es algo inevitable.

Sin embargo, cuando le dices a alguien de trabajar como músico, siempre te dicen "hala, qué guay, tiene que ser un trabajo precioso!" "Dedicarse al arte como profesión", y otras muchas cosas que puede decir uno para ligar dándoselas de ser un Richard Clayderman de la vida. Pero que por desgracia, son una patraña.

Y son una patraña porque, damas y caballeros, para vivir de tocar el violín, salvo que moles mucho mucho, tiene que ser tocando en una orquesta. Y demonios, eso no tiene nada que ver con música. Más bien se te pide que seas como un obrero con un martillo pilón. O lo que tras muchas investigaciones sociológicas del más alto rango he dado en llamar

LA MÁQUINA DE HAMBURGUESAS.

Porque por ejemplo, a los chelistas les piden algunos pasajes de Brahms en plan "toque esto fuerte, lento y en un solo arco" y cosas así. Pero en violín, nanai. Lo único que interesa es cuántas hamburguesas puedes fabricar por minuto, y que sean como le gustan al tribunal (en una prueba) o al director (en un ensayo). Ya se sabe, si el coste de indemnizar a los que se envenenan es menor que el de hacer mejores hamburguesas, pues siga usted haciendo hamburguesas.

Lo grave, del tema es que ni siquiera puedes hacer las hamburguesas como te gusta. Bueno, un poco sí, pero simplemente eres una puta del mundo del espectáculo. Es decir, si el chulo quiere las habruguesas así, pútridas y con sabor a neumático quemado, pues ya puedes perder el culo por hacérselas así.

Por si alguien no lo ha notado, cada vez me parece más terrible tocar en orquesta. Y hacer pruebas.

Y es que en unas pruebas de orquesta, lo que realmente quiere saber el tribunal es cómo de buena es tu máquina de hamburguesas. Por eso no te van a hacer tocar, por ejemplo, la sinfonía 39 de Mozart. A nadie le interesa tu comprensión de la forma, ni cómo de bien la toques, ni tu idea musical. De hecho, si no tienes mejor. Simplemente, toque usted de aquí hasta aquí. Imaginaos que fuera lo mismo en un concierto, por ejemplo mendelssohn:

Tribunal:
-Tóquenos el pasaje ese de la tercera página, el de los arpegios.
-Vale, ahora el compás 68.
-Ahora lo mismo pero haciendo piano donde pone piano.
Tú:
-Ese piano está como tiene que estar. Me toca los cojones tocarlo más piano para que suene a alejandro sanz chupando pollas.

Eso último sólo lo dices cuando quieres dejar la profesión. En resumen, un concierto para violín es música. Por eso no se recortan. Las obras orquestales no lo son. Y esto es ser un profesional.

4 comentarios:

PKTE dijo...

yo solo te digo una cosa, esta bien tu reflexión, pero k ricas estan las hamburguesas de 1 euro.... y con eso te digo todo.

Mª Fátima dijo...

Si es cierto als hamburguesas de un lauro están muy ricas, fáciles de comer, fáciles de llevar, rápidas y baratas...

NeZzA dijo...

Considero que eso pasa en todas 'las profesiones'.

Soy 'teleca' y a mí me encanta mi carrera (aunque no se considere un 'arte', ni algo 'bonito'), pero al final sólo acabas haciendo hamburguesas de 1 leru...

Por ponerte un ejemplo, en el caso de programar, a tu jefe le va a dar igual lo maqueadito que dejes el código, lo bien que lo comentes o si posees una lógica aplastante y eres capaz de crear programas de gran rendimiento... Lo que te va a pedir es que 'ma o meno' funcionen y el público se apañe con ellos.

"Ya se sabe, si el coste de indemnizar a los que se envenenan es menor que el de hacer mejores hamburguesas, pues siga usted haciendo hamburguesas."
-> Léase ese gran sistema operativo, programado a base de 'ejem', llamado 'Güindous'.

Perri el Sucio dijo...

maravillas de la civilización. Supongo que a las hormigas también les pasará, aunque me temo que eso no nos vaya a consolar demasiado. Lo grave es cuando en lo que haces no existe la división funciona - no funciona, para frenar la decadencia.

Por cierto, las hamburguesas d un erio to lo q keráis, pero ande esté la triple interminable del Macondo...