06 marzo 2007

Writing Beethoven.

No falta nunca la gente que, harta de tener que consultar la bibliografía hasta para decir si te gusta más mahou o cruzcampo, hace de la representación de la realidad un ejercicio de creación pura. Básicamente, lo mismo pasa con la Historia, que suele tener la ventaja de que la gente que podría llamarte la atención por tu entusiasmo creativo está muerta. Tanto éxito tiene la cosa que gente como la saga del PNV, los fineses, y en general nacionalistas de todo cuño la cultivan con verdadera pasión, a fin, suponemos, de llegar a un estado superior de conciencia (como los que se chutan con Melange en Dune, sí). Y aunque es un truco muy viejo, últimamente ha alcanzado por fin la tecnología Fordiana de producción en cadena con fines puramente económicos. El sistema puede reducirse a la siguiente ecuación matemática:

Ingenio + esfuerzo = representación de la historia.

Y ahora apliquemosla a un par de ejemplos. De cine, que pa eso soy de letras. ¿Alguien había pensado que aquí se iba a leer?

Cartas desde Iwo Jima, de Clint Eastwood. Alguien se debe haber enterado ya de que esta película es un bicho raro, esencialmente. Americanos haciendo pelis en japonés... sin doblar. Japos que hablan entre ellos, y que además se muestran como auténticos paketes en el campo de batalla, frente a americanos que andan, por lo menos, sobradísimos de material y gente... Estas cosas son esencialmente antipatrióticas, destructivas para los mitos de la cultura americana actual (que es decir la nuestra), y además de ser un dramón, una tragedia, un apocalipsis, y encima una película bien hecha, es históricamente escrupulosa al detalle, si bien el hecho de que no se indiquen de ninguna manera los saltos temporales llega a dar un aire de imprecisión cronológica: la película abarca en 2 horas y un ratejo aproximadamente un año de preparación para una batalla de un mes, y eso se hace difícil de seguir a veces. En fin, cine histórico con historias personales, y bueno. Para que luego digan que no podía hacerse.

Resumiendo:

Ingenio= notable
Esfuerzo= exhaustivo

Por tanto, representación de la historia= certera en los hitos históricos, verosímil en las historias personales.

Copying Beethoven, de alguien llamada Agnieszka Holland. Corría el verano de 2006, éramos jóvenes y confiados, y en medio de nuestro entusiasmo primaveral vemos que estrenan una peli (otra peli) sobre Beethoven. Por alguna razón, Beethoven tiene algo que llama la atención de los cineastas mediocres. Con lo divertidísima que sería una película sobre la sífilis de Schubert, el Mein Kampf de Wagner o las peleas a bastonazos de Satie, por citar sólo unos pocos ejemplos de cosas que se pueden retratar en cine. Sin embargo, la personalidad de Beethoven, su mala baba combinada con su genio y su excentricidad llaman la atención de ciertas personas.

En este caso, la película es así (tomándome mis respectivas licencias poéticas, pero que captan perfectamente el espíritu de la realidad): alguien, probablemente la directora, lee algo o ve en el canal de historia un reportaje (más probable) sobre Beethoven, y acto seguido, se queda tirada un rato en el sofá metitando sobre lo que ha visto. Llega a una conclusión:

Cómo molaría que yo hubiera conocido a Beethoven y, joder, que me hubiera respetado como mujer.

A las 3 de la mañana llama a un colega (esclavo) guionista, comunicándole los resultados de su masturbación mental. Tras tomar notas en un pañuelo de papel, el hombre duerme hasta la mañana soñando con una directora de cine a la que Beethoven le hace un calvo.

Cuando por fin los guionistas (que son 2) terminan su primer borrador de guión, la directora les hace tantas observaciones sobre su incapacidad para recoger los sentimientos humanos, que ellos simplemente optan por meter a bulto todo lo que la buena mujer les pide. El resultado, lo vi hace una semana o 2 en mi casa.

Para no extendernos más: la película, como película, es un truño: no hay tensión narrativa, no hay un desarrollo de los personajes, joder, mirado con lupa ni siquiera hay un argumento, una trama. Nombres y situaciones inventados (o directamente falsos), anacronismo como forma de vida, y un enorme complejo de inferioridad de la mente criminal tras este engendro conforman lo más parecido a una trama. En resumen, lo único potable, Ed Harris, magistral como siempre.

Ingenio= escasito tirando más bien a edad del pavo mal digerida.
Esfuerzo= ¿Mande?

Por tanto: representación de la historia= Universo paralelo. Por cierto, bastante menos interesante que el nuestro.

El hecho de que Hungría haya prestado localizaciones y ayuda técnica al proyecto no dice nada bueno de la caída del muro de Berlín... Esto con Stalin no pasaba. Esto lo puedo justificar por mi ignorancia del cine húngaro. Pero de los ingleses sí que esperaba más rigor en una película histórica. En fin.

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