27 marzo 2007

Campaña electoral

Corría la primavera del año 2001, hará ahora 6 tacos 6, cuando el legendario Chic (si lees esto, un saludo) se me acercó con Javi en un recreo del isti, con unas 3 o 4 hojas de cuaderno escritas hasta arriba. Resulta que al hombre (Chic) se le había terminado de ir la pelota en clase de filosofía, cuando se acabó el tema de Santo Tomás de Aquino, y para prepararse el examen, había optado por crear su propio sistema filosófico, que era lo que había plasmado en aquellas hojas cuadriculadas de cuaderno, con su letra apretada.

Cualquier psicólogo, psiquiatra, y no te cuento un psicoanalísta, habrían eyaculado en el instante que tal documento se posó en mis manos. Al leerlo, era como un resumen de lo que pensaba Chic del mundo que le rodeaba. Por desgracia, eran tiempos revueltos. La segunda intifada, el Certamen Ciceronianum, mi primer curso con Olga, y en otro plano de la misma historia, una cadena de fiestas que un día serán tema mitológico, y mi subsiguiente (a todo lo anterior) úlcera de estómago, fueron factores que han hecho que recuerde ese año como una nebulosa. Hablando en cristiano, que casi todo se me ha olvidado. Sólo recuerdo dos cosas:

-Una clasificación de las tías basada en la de los seres según Santo Tomás: seres contingentes, necesarios, y (aquí la novedad) seres sobrantes.

-También dedicaba un apartado a la cuestión de la república. Y en ella aparecía una frase que preludiaba el tema 4 (Nietzsche), y que recuerdo de memoria: "La democracia es el peor sistema de gobierno posible".

Y es de esto, amiwitos y amiwitas, de lo que sus quería hablar esta noche, mientras afuera cae la lluvia y aluego me espera el examen de gramática generativa satánica. Pero lo amenizaremos con otra anécdota al trapo.

Pues sepan vuesas mercedes, que cuando yo era dos personas a la vez y llevaba dos vidas al mismo tiempo me alimentaba en la facultad de los apuntes de Mireya y de Anaís, mayormente. La tal Anaís (que igualmente si lee esto, un saludete) me la encontré hace poco en el cercanías, y me vino contando que ahora estaba trabajando de cosas administrativas en la sede del PCE (sí, todavía tenemos partido comunista en España, aunque esté desaparecido en combate). Al llegar a Alcalá y ver que estaba levantado entero el Paseo de la Estación, me dijo otra frase que se quedó en mi memoria: "en los partidos políticos es que tienen más que claro y comprobado que los votantes votan en función tan sólo de lo que recuerdan de los seis últimos meses".

Y ahora, con esta verdad como un puño, empecemos pues a desbarrar. La afirmación de Chic, una vez superado el hecho de que en conjunto su sistema filosófico era una sarta de memeces, es cuanto menos perturbadora. ¿Acaso no nos han dicho desde pequeños que vivíamos en el mejor sistema posible? Y cuando más tarde lo hemos dudado, ¿no nos bombardean ahora diciéndonos día y noche que por lo menos "es el sistema menos malo"?

Y ahora, son las elecciones que hay en mayo las que han terminado de disparar muchas alarmas sobre la viabilidad de nuestro sistema actual. Todo, las noticias, andar por la calle, ir a cualquier sitio, implica estar expuesto a propaganda electoral. Pero concretamente, a un tipo que en los últimos años ha crecido cual tortuga alimentada con mutógeno, y es la propaganda institucional. Hablando en plata, pagamos a unos gobernantes para que a) se llenen el bolsillo con el dinero público y b) se gasten el resto en convencernos de que nuestra vida sin ellos sería terrible. A qué si no anuncios como ese de Gallardón de "Qué pasaría si nunca pasase nada?": Los objetivos de esta publicidad son muchos y muy destacados y beneficiosos para nuestro sistema:
-Pagas a tus coleguitas, todo en plan muy legal, y repartes pasta pública entre la gente guapa.
-Al pagar para poner el anuncio o retrasmitirlo en una televisión o ponerlo en el cine, repartes aún más pasta, fomentando tus redes clientelares (a estos que nos caen bien les pagamos y a esos no etc.)
-Y encima, puede ser que esta publicidad convenza a alguien. Evidentemente tanto más eficaz es cuanto la persona vive más alejada del mundo real.

Como me he alargado demasiado, lo resumiré en pocas palabras. Que se gasten el dinero del estado en intentar convencernos de que hacen cosas, en vez de en hacerlas, me parece un robo, y por tanto un delito digno de pelotón de fusilamiento. Pero la gente que se traga esas idioteces, sencillamente, no debería poder votar en un sistema que aspire en la vida a algo más que a que dominen el cotarro los de siempre. Si alguien aún duda, está el refrán:

Dime de qué presumes y te diré de qué careces.

06 marzo 2007

Writing Beethoven.

No falta nunca la gente que, harta de tener que consultar la bibliografía hasta para decir si te gusta más mahou o cruzcampo, hace de la representación de la realidad un ejercicio de creación pura. Básicamente, lo mismo pasa con la Historia, que suele tener la ventaja de que la gente que podría llamarte la atención por tu entusiasmo creativo está muerta. Tanto éxito tiene la cosa que gente como la saga del PNV, los fineses, y en general nacionalistas de todo cuño la cultivan con verdadera pasión, a fin, suponemos, de llegar a un estado superior de conciencia (como los que se chutan con Melange en Dune, sí). Y aunque es un truco muy viejo, últimamente ha alcanzado por fin la tecnología Fordiana de producción en cadena con fines puramente económicos. El sistema puede reducirse a la siguiente ecuación matemática:

Ingenio + esfuerzo = representación de la historia.

Y ahora apliquemosla a un par de ejemplos. De cine, que pa eso soy de letras. ¿Alguien había pensado que aquí se iba a leer?

Cartas desde Iwo Jima, de Clint Eastwood. Alguien se debe haber enterado ya de que esta película es un bicho raro, esencialmente. Americanos haciendo pelis en japonés... sin doblar. Japos que hablan entre ellos, y que además se muestran como auténticos paketes en el campo de batalla, frente a americanos que andan, por lo menos, sobradísimos de material y gente... Estas cosas son esencialmente antipatrióticas, destructivas para los mitos de la cultura americana actual (que es decir la nuestra), y además de ser un dramón, una tragedia, un apocalipsis, y encima una película bien hecha, es históricamente escrupulosa al detalle, si bien el hecho de que no se indiquen de ninguna manera los saltos temporales llega a dar un aire de imprecisión cronológica: la película abarca en 2 horas y un ratejo aproximadamente un año de preparación para una batalla de un mes, y eso se hace difícil de seguir a veces. En fin, cine histórico con historias personales, y bueno. Para que luego digan que no podía hacerse.

Resumiendo:

Ingenio= notable
Esfuerzo= exhaustivo

Por tanto, representación de la historia= certera en los hitos históricos, verosímil en las historias personales.

Copying Beethoven, de alguien llamada Agnieszka Holland. Corría el verano de 2006, éramos jóvenes y confiados, y en medio de nuestro entusiasmo primaveral vemos que estrenan una peli (otra peli) sobre Beethoven. Por alguna razón, Beethoven tiene algo que llama la atención de los cineastas mediocres. Con lo divertidísima que sería una película sobre la sífilis de Schubert, el Mein Kampf de Wagner o las peleas a bastonazos de Satie, por citar sólo unos pocos ejemplos de cosas que se pueden retratar en cine. Sin embargo, la personalidad de Beethoven, su mala baba combinada con su genio y su excentricidad llaman la atención de ciertas personas.

En este caso, la película es así (tomándome mis respectivas licencias poéticas, pero que captan perfectamente el espíritu de la realidad): alguien, probablemente la directora, lee algo o ve en el canal de historia un reportaje (más probable) sobre Beethoven, y acto seguido, se queda tirada un rato en el sofá metitando sobre lo que ha visto. Llega a una conclusión:

Cómo molaría que yo hubiera conocido a Beethoven y, joder, que me hubiera respetado como mujer.

A las 3 de la mañana llama a un colega (esclavo) guionista, comunicándole los resultados de su masturbación mental. Tras tomar notas en un pañuelo de papel, el hombre duerme hasta la mañana soñando con una directora de cine a la que Beethoven le hace un calvo.

Cuando por fin los guionistas (que son 2) terminan su primer borrador de guión, la directora les hace tantas observaciones sobre su incapacidad para recoger los sentimientos humanos, que ellos simplemente optan por meter a bulto todo lo que la buena mujer les pide. El resultado, lo vi hace una semana o 2 en mi casa.

Para no extendernos más: la película, como película, es un truño: no hay tensión narrativa, no hay un desarrollo de los personajes, joder, mirado con lupa ni siquiera hay un argumento, una trama. Nombres y situaciones inventados (o directamente falsos), anacronismo como forma de vida, y un enorme complejo de inferioridad de la mente criminal tras este engendro conforman lo más parecido a una trama. En resumen, lo único potable, Ed Harris, magistral como siempre.

Ingenio= escasito tirando más bien a edad del pavo mal digerida.
Esfuerzo= ¿Mande?

Por tanto: representación de la historia= Universo paralelo. Por cierto, bastante menos interesante que el nuestro.

El hecho de que Hungría haya prestado localizaciones y ayuda técnica al proyecto no dice nada bueno de la caída del muro de Berlín... Esto con Stalin no pasaba. Esto lo puedo justificar por mi ignorancia del cine húngaro. Pero de los ingleses sí que esperaba más rigor en una película histórica. En fin.

30 días de soledad

Que nadie piense que aquí se habla de literatura. Es, semana arriba o abajo, el tiempo que lleva este blog sin que nadie se acuerde de él. Una causa probable es que estoy en lo que se llama Evaluación Eterna (aunque hay quien asegura haber visto documentos de alto secreto donde se la llama Evaluación Duradera, en una clara alusión al método didáctico del US Army). Una forma de vida satánica y decadente que consiste en que los profesores te hacen el "favor" de repartirte los parciales al ritmo de uno al mes, más o menos. De manera que estaré de exámenes hasta finales de marzo, y para entonces estaré ya preparando los de junio. ¿No es maravilloso?

Pero basta de lloriquear.

En el tiempo que he pasado en el mundo real, fuera de aquí, he visto muchas cosas que vosotros no imagináis. He visto a loros exigir la abolición de los Carnavales porque hacen ruido, he visto payasos en llamas cruzar la puerta del Congreso exigiendo prohibir todo lo que no sea coca cola, incluso he visto pelis y anime a cascoporro,... Todos estos recuerdos se perderían en la lluvia... si no fuera porque hace un calor de cojones.

Al lío. Lo primero y principal. Este año parece que se ha impuesto definitivamente la moda de prohibir fiestas porque hacen ruido. Como la cosa fue hace ya unas semanas, tampoco voy a darle dramatismo al asunto, pero le daré un consejo a esa gente. Si tanto os molesta que haya gente de juerga bajo vuestra ventana, y os negáis a aguantar esa tortura, debéis ir a vivir a sitios donde no hay fiestas. Por ejemplo, en una isleta entre dos autovías. Ahí podréis disfrutar de los sonidos de la naturaleza en auténtica paz, sin soportar que alguien se lo esté pasando bien. Quizás penséis que mi medida es algo drástica, y que esos sitios son estrechos e incómodos para vivir. ¿Sabéis que en España el campo está despoblándose del to toíto to? ¿Y sabéis que comprarse un cortijo es más barato que vuestro piso en el centro de la ciudad? Y más aún, ¿Sabéis que los carnavales, fallas y demás hierbas están ahí desde antes de que vivierais ahí? En serio, la ciudad venía con fiestas de serie, porque ¡oh sorpresa! una jodida ciudad es una comunidad humana, y tiene sus eventos, como por ejemplo fiestas. No es sólo un sitio donde los esclavos viven a vuestro alrededor para que tengáis jodido pan caliente todas las jodidas mañanas. Y por cierto, a mí el ocasional rumano / yoni borracho dando voces no me hace odiar a mis vecinos. El tráfico sí. El camión de la basura destruyendo mobiliario urbano a las 3 de la mañana sí. En serio, a mí me gustaría no que mi ciudad fuera un jodido cementerio, sino sólo un sitio tranquilo. Pero no os preocupéis, que el día que yo gobierne no tendréis que sufrir más porque estaréis en los campos de "trabajo", que son muy tranquilos por la noche.

Lo de la ley del alcohol esa... escribir ahora que se les ha pasao la diarrea mental me deja más tranquilo. ¿Qué decir de semejante parida? Al parecer el alcohol es malo. Pero ojo, el café, la coca cola (¿se nota mucho que me encanta?), trabajar o ver la basura de la televisión le parecen a la ministra cosas mucho mejores. Con esta y los que le dieron la idea no haremos trabajos forzados (bastante escuálidos están ya). Experimentaremos. Los efectos de una dieta a base de alcohol y algodón, concretamente.

Y sí, no han leído mal. He visto pelis. Pocas, pero pelis al fin y al cabo. Sobre todo una, pero eso, después de la pulicidad.