09 agosto 2006

Los incendios y Julián Muñoz

Galicia se quema, nos bombardean noche y día. Algunos se rasgan las vestiduras, otros se congratulan de ver la justicia divina (eso pasa por votar sociata), y la mayoría observa rumiantemente. Hay quien incluso dice que es natural. A falta de animales salvajes que quemen los montes, la madre naturaleza altera la mente del personal para que se dediquen a tal labor salvífica. Sin embargo, debo decir con algo de resentimiento, que los gallegos nos venden muy bien sus tragedias (petroleros, convenios de pesca, traficantes, incendios...), y hacen que parezca que sólo a ellos les pasa. Vale que quemando montes son muy buenos, pero no son los únicos.

En todo caso, me contaba el kgb hace unos días que uno de los incendios, en un pueblo de Pontevedra, había empezado cuando todos se habían ido a otra aldea a una boda, aprovechando la soledad. Ya se sabe, el veranito, el calor, esa lata de keroseno que te mira fijamente, hola, estás sola, vienes mucho por aquí, una cosa llevó a la otra y... Comprensible que ante tales chiquilladas, la justicia sea tan muelle en la persecución como en el procesamiento.

Muchos hay que relacionan estos incendios con la cuestión inmobiliaria. Posiblemente, alguno se haya hecho con intención de recalificar, no vamos a negar el mérito. Pero sinceramente, ¿creéis acaso que cuando realmente quieres una recalificación los árboles son un obstáculo serio? Por favor, además, llamar a tu urbanización "pinar de rantamplán" y conservar el tocón de uno revaloriza sensiblemente las construcciones. Lo sentimos, pero en esto hay más intereses. O quizás falta de intereses. Es cierto que hacer virutas para aglomerar con la madera medio quemada es un fantástico negocio, pero tampoco es algo que exija quemar los montes. Que nadie piense que no existe esta causa. Muchos hemos visto campos que hasta que no se venden (o hasta que no dejan poner molinos de viento en ellos) no dejan de arder cada año, y cosas similares. Pero la verdad, lo que realmente pasa es que a nadie le importan los incendios forestales si aún no se han producido. Una vez más, la gente se alarma por la destrucción de la naturaleza, aunque se la refafinfle su conservación (y mejora) activa.

Lo cierto es que más bien, cuando los próceres de la patria nos hablan del descontrol que había en este país hasta que llegó el Caudillo y su Cruzada contra rojos y masones, podemos decir, que si entonces había anarquía, ahora ni dios sabe lo que hay. En España, básicamente, la ley es para los toláis, que se someten a ella. Estoy harto de oír que "en este país, quien no es rico a los 35 es porque no quiere". Una enorme parte de la población vive más o menos al margen de la ley. Los primeros, los gobernantes. Con semejante ejemplo, como puede uno contener sus ansias de ver un fuego realmente guay, en el que puedas "ver lo alto que pueden llegar las llamas", o si lo hace bastante gente, hasta picarte con el del incendio del pueblo de al lado. Joder, es mejor que las carreras clandestinas.

Este desprecio generalizado por la ley se basa tanto en la incomprensión por muchos ciudadanos de muchas leyes, como en la falta de autoridad a la hora de aplicarlas. No sólo es que la policía (o picoletos) vaya a veces de colegueo (lo que cuando uno comete infracciones por ignorancia se agradece), sino que nuestras leyes son proporcionalmente mucho más duras con el pobre diablo que con el cabrón con pintas. Léase pirómano, por ejemplo. Cuando a esto se añade el alegar problemas mentales reales o ficticios, la cosa se disparata. Un truco muy malo. Si se obligara a que una persona irresponsable de sus actos tuviera un tutor legal (como cuando un niño rompe un cristal y se le exije apechugar al padre), seguramente los familiares presionarían en muchos casos para evitar tal coartada, como se usó de manera infame en el caso aquel del que tiró a una chica al metro.

Por lo demás, propongo la solución de mi madre, pirómano que se encuentre, fusilado en el acto, y además grabado en televisión. A los 3 que se llevaran por delante se acababan los incendios.

En fin... Cuando España sea toda desierto nos habremos quitado este problema de encima. Ea, y una cosa menos de que preocuparse. Si es verdad que esto se soluciona solito y de manera natural.

2 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Las desertizaciones y forestaciones son fenómenos cíclicos en el devenir histórico. Hace miles de años el Sahara era un vergel. Ahora se piensa que con el cambio climático llegarán lluvias a esa zona y volverá a reverdecer.

Anónimo dijo...

tú eres gay...