02 agosto 2006

Cucarachas voladoras

Tal y como suena. Para muchos, lo mismo que decir bomba atómica, en el sentido de hacer apocalíptica una amenaza ya de por sí chunga. Lo de las jodidas cucarachas es curioso. Soy el primero que siente un asco visceral hacia ellas, y sin embargo no soy capaz de decir por qué. Será su forma, sus antenas... Hay algo en ellas que es absolutamente repugnante. Comparémoslas, por un momento siquiera, con los escarabajos. Los escarabajos también son insectos, son negros, y si las cucarachas viven de la basura, los escarabajos directamente viven de la mierda. Sin embargo, recuerdo haberlos cogido infinidad de veces de pequeño, sobre todo en la playa, donde admirábamos su manera de moverse por las dunas. Joder, imaginen por un momento que los egipcios hubieran adorado a la cucaracha en vez del escarabajo. Nadie se tomaría en serio semejante civilización de pervertidos. Recuerden por un momento el carismático Volkswagen, conocido como escarabajo. Intenten ahora videar quién querría un coche apodado "cucaracha". Sería la maldita vergüenza del barrio.
-¿Qué carro tienes?
-Una cucaracha.
-Que no me vean más hablando contigo.

Posiblemente una parte importante de nuestro asco hacia ellas nace de ahí. Todos podemos recordar haber visto escarabajos, además de muy diferentes tipos, a cada cual más chanante, correteando y marcándose grandes caminatas por los entornos naturales más variados. Sin embargo, no recuerdo haber visto jamás una cucaracha en la naturaleza, salvo en el contenedor de mierda de algún merendero. Las jodidas cucarachas, al contrario que por ejemplo otros insectos gregarios, como hormigas, termitas o abejas, no construyen nada. No tienen espectaculares colmenas o nidos, auténticas obras de ingeniería animal. Concretamente, no tienen una puta mierda. A nivel de civilización, son jodidos parásitos. Son como una especie de animal yonki, que ni siquiera vende kleenex. Recuerden a los mutantes de las alcantarillas de futurama. Ahora imaginen que no hacen nada más q comer mierda y reproducirse, alimentados por los de fuera. Y para colmo, que no sepan hablar y decir cosas guays y parezcan cucarachas. Qué cojones... que sean cucarachas... van pillando el concepto.

A nuestra cabeza vienen siempre dos pensamientos en este momento. El primero es inventar algún tipo de super veneno kímico que las mate a todas y las transforme en petróleo (esto último sabiéndolo sólo unos pocos, que instalaríamos corriendo prospecciones en todas las localidades grandes de España, a fin de ponernos rápido al nivel de poder de la banca), y el segundo pensamiento es esa frase siempre dicha de "Ellas dominarán la Tierra en caso de Catástrofe Nuclear", y por lo demás, en caso de catástrofe no nuclear sólo tendrían que competir con las ratas mutantes de las alcantarillas.

Y en ese momento es cuando deduces, ¿a dónde ha llegado nuestro miserable mundo, para que todo lo que estemos sembrando sea una herencia para las cucarachas? Pensadlo bien. Lo que hacemos con el planeta, con nuestra civilización, con todo lo que tocamos. ¿Es para nuestros hijos? Ni de coña. Quienes se benefician realmente son las cucarachas. Ellas sí que están disfrutando del progreso.

A fin de cuentas, son una sociedad bastante similar a la nuestra. No sólo se afanan únicamente en crecer y consumir todos los recursos disponibles, sino que tienen clases. Seamos claros, aún no son del todo como nosotros, pero pronto sí. La otra noche sufrí, aquí en mi nido del Águila, o más bien de la Gaviota, el asalto de un comando paracaidista de las CUCARACHAS VOLADORAS, la jodida élite, las SS de las cucarachas. Las muy cabronas, de entrada, son así como tirando a coloradas, más que negras. Una vez repelida esta incursión lo vi todo claro. Hemos ganado una batalla, pero no la guerra. Como Roma en el Danubio y el Rin, como los españoles al tomar Breda, como Darth Vader al arrasar Hoth, no conseguimos más que victorias parciales y sin mérito alguno. Porque si realmente quisieran, nos matarían de asco. No lo hacen porque somos útiles para producirles mierda. Bien pensado, si nos acordamos de matrix, somos los esclavos de las jodidas cucarachas, nos mantienen con vida para que las mantengamos.

Avancemos acontecimientos y pongamos, sin embargo, que las cucarachas se vuelven más sofisticadas, se hartan de nosotros y terminan de conquistar lo que les queda de Tierra. Entonces, al convertirse en un gran Imperio, empezarían los problemas. Sobre todo por una cuestión de castas. Las cucarachas aladas, a las que a partir de ahora nos referiremos como la Guardia Roja de la Revolución Cucarachil, por sus méritos en combate, y por su física superioridad, constituirían la casta dominante. Un estamento despótico de seres coloradillos gobernando el planeta. Pueden viajar más lejos, pueden conseguir desperdicios que se encuentran más alto, y si las cosas se ponen chungas, pueden huir volando. Entonces, para la infantería, las cucarachas rastreras de toda la vida, empezaría el calvario.

Terminada la expansión urbanística de los últimos tiempos de la humanidad, el espacio parasitable se volvería un bien valioso. De manera, que las cucarachas de clase obrera deberían hipotecarse hasta las antenas para tener algún hueco donde apretujarse. Luego, como son seres improductivos, su único trabajo podría ser en alguna actividad especulativa, como transportar mierda o atender líneas de atención o propaganda telefónica. Tanto esta cuestión como la vivienda serían dominadas por la Guardia Roja, formada por aquellos seres que antes pudieron marcar la propiedad de los terrenos y de los medios de producción. A esto se añadiría el drama, de una separación total de clases, a saber, la familia estirada de guardias rojas que no quieren que su hija ponga huevos fecundados por un negro, de una acaudalada familia de las cloacas (que para entonces serán gente anticuada y primitiva). Podemos ya imaginar el colmo de la humanidad, vendettas de cucarachas, revoluciones de cucarachas. La explotación de la cucaracha por la cucaracha. Lo que había sido unión y armonía durante el asedio a los hombres, estallará en una enorme lucha de clases raciales, que sólo Alá sabe como puede acabar.

Decía Hitler en su Mein Kampf, que la base de la civilización humana no es el uso de la herramienta, sino el uso del humano. Si aceptamos tal premisa, entonces las cucarachas podrán ser humanos civilizados. Como vemos, sólo les falta matarse entre ellas para serlo.

Por todo esto, la próxima vez que veáis a las cucarachas, y os den asco (porque eso no cambiará jamás si es que no sois unos cerdos) acordaos de cómo se parecen a nosotros, cómo dependen de nosotros, cómo viven CON nosotros, y entonces, si las matáis, consolaos pensando que estáis destruyendo nuestra sociedad.

La Gloria sea con aquel que no muere.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Dios santo como me reí con esto, es increíble, justo hoy me entró una d la guardia roja volando y quise leer algo, no sé por qué.. es buenisimo ese relato.