29 julio 2006

Vacaciones para místicos

Pues sí, damas y caballeros, aun en estos días de impiedad y ateísmo, donde ya los gobernantes no comulgan cuanto debieran con los principios (y las obleas) de la santa madre Iglesia Católica, España, bien llamada en su momento "Reserva espiritual de Occidente" por el Generalísimo, sigue siendo un país de místicos.

Místicos de todas las edades y todas las frikadas posibles. Como más o menos madrileño, he conocido a místicos del domingueo (que han desarrollado sus propias normas y rituales sagrados para toda salida domingueril); como estudiante, he conocido a auténticos místicos de la cafetería de la facultad, y a místicos del botellón (para los que la felicidad es estar de pie en un parque con una copa en la mano y una bolsa de hielo derritiéndose contra la pierna, sin importar cuestiones accesorias como la temperatura, que llueva o nieve, o que ese día no haya salido nadie más); y así sucesivamente hasta el infinito.

Sin embargo, y debo reconocerlo, también en mi familia se cultivan algunos misticismos, y el más llamativo de ellos, o al menos el que más choca a los que nos rodean, es nuestra forma un tanto talibán de disfrutar de las vacaciones. Concretamente, hoy mi padre ha escupido, como de forma compulsiva, una máxima que ilustra muy bien nuestra yihad:

NULLA DIES SINE BALNEO

O dicho en cristiano, ningún día sin baño. Y así es, sea como hoy en una playa abarrotada con un día cojonudo pero con el atasco del siglo pendiente sobre tu cabeza, o sea con la playa desierta y un levantazo de mil demonios golpeándote hasta la cabeza (lo que obliga al subsiguiente y apropiado atavío de talibán). En este caso, el ritual, lo puramente místico, es además algo perfectamente asociable a una ablución ritual en el caso de mi padre, que se mete como el que va al Ganges y se sumerge a zambullidas a la vez que se echa el agua por encima, y en el mío más a una especie de éxtasis místico como eso de los moros locos esos que se dan espadazos en la cabeza cuando están de fiesta, ya que salgo disparado chillando hacia el agua, para acabar cayendo en cualkier postura absurda (las más famosas son la zambullida de cabeza con 40cm de agua y el salto con voltereta para caer tumbado).

En fin, sólo quiero aprovechar para hacer un llamamiento a la comunidad islámica, y es que tíos, todavía lo de cambiar el alcohol por la pipa de agua vale, pero yo sin jamón y cositas ricas de gorrino no puedo vivir... Si me lo pasáis me uno a vosotros y así podré legitimar mi ritual festivo de tirarme al agua (con mis fieles lobotomizados) corriendo y chillando para impresionar a las guiris.

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