16 julio 2006

The OJEX Revolutions (Ojex III)

El jueves a la hora de las brujas terminó el primer encuentro de la 3ª temporada de la ojex (ojete extremo, pero también Orquesta Joven de Extremadura). Sin lugar a dudas ha sido un encuentro un tanto extraño. Para mí al menos, bastante. De entrada porque he asistido a los botellones bastante desde la barrera, y desde una respetuosa sobriedad, y en general mi tiempo más o menos libre no ha tenido nada que ver con los otros encuentros. También en este sentido he echado de menos a alguna gente que no estaba, de más a otra que sí estaba, y bueno, hemos llegado entre todos a la conclusión de que para ser metal hay que hacer un psicotécnico y suspenderlo (ojo, también hay algunas personas que tocan instrumentos de viento metal habiéndose saltado este test, y su mérito es doble). Por último, ha sido extraño en lo musical, porque en un encuentro de casi dos semanas hemos tenido una cantidad de tiempo libre ciertamente anormal.

Pero sin duda, una vez más es noticia la organización. De hecho, cosas como lo de trujillo me han valido una bronca en casa por no haberme negado a tocar. La imagen de la orquesta ensayando mientras todo el mundo miraba al cielo por si llovía es de un esperpéntico espantoso, tanto más cuanto que en verdad llovió y tuvimos que salir todos corriendo. PATÉTICO. Por no hablar por la genial idea de quien fuera de que los autobuses nos dejaran en el quinto carajo y luego subir a casi 80 personas en dos (2) coches.

Si ustedes creían que semejante cutrez es una cima de nuestra civilización, desengañense. Entre los artilugios que se mojaban a ratos en trujillo estaba el piano/clavecín/cimbalón/lo-que-hiciera-falta. Ni más ni menos que un clavinova con un amplificador. Sí señor. Una sólida apuesta por la Orquesta Joven por parte de la Fundación, la Junta, y básicamente los FEDER, que es lo que lleva años alimentando a Extremadura.

Y si no puede pagarse un clavecín (como ese que está pudriéndose sin que nadie lo abra en el conservatorio de Badajoz), pues joder, se toca con piano, y si tampoco hay piano - porque como dice Manuel Escalante, en Extremadura no hay un solo piano de verdad -, pues se toca otro repertorio, que no incluya cimbalón ni clavecín (tampoco nadie se muere si se toca el Bach sin clavecín).

En fin, mientras intentamos arreglar el mundo, sólo echo de menos la piscina natural. Bueno, y la otra también.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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